Ciudad Juárez, Chihuahua.— A una década de distancia del fallecimiento de Alberto Aguilera Valadez, la memoria del Divo de Juárez volvió a latir con fuerza en su tierra adoptiva. Familiares, amigos cercanos y fieles seguidores se congregaron este viernes en el emblemático santuario de San Lorenzo para participar en una solemne misa en honor al icónico compositor, con motivo de su décimo aniversario luctuoso, un evento que reafirmó la vigencia de su legado cultural y el cariño inquebrantable de la comunidad fronteriza.
La ceremonia religiosa congregó desde temprana hora a decenas de admiradores, ciudadanos y allegados al artista, quienes llenaron el recinto eclesiástico portando arreglos florales, fotografías y prendas conmemorativas del cantautor. Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la presencia de Jan Gabriel Aguilera, hijo de Juan Gabriel, quien estuvo presente en el recinto para atestiguar las muestras de afecto colectivo.
Visiblemente conmovido por las muestras de cariño hacia su padre, Jan Gabriel compartió su sentir ante los medios de comunicación y asistentes, expresando el orgullo y la profunda emoción que le genera constatar el impacto perenne que el legado del michoacano mantiene en el corazón de Ciudad Juárez y de todo el país, consolidándolo como una figura fundacional de la identidad popular mexicana.
La misa en San Lorenzo formó parte de la jornada inicial de homenajes organizados en la región para conmemorar la fecha luctuosa del artista, ocurrida el 28 de agosto de 2016. A diez años de su partida, el fervor por su obra musical y su entrañable cercanía con la frontera continúan convocando a multitudes, demostrando que la huella del autor de temas inmortales como Amor eterno y Hasta que te conocí sigue más viva que nunca en las calles y en la memoria colectiva de los juarenses.



