Ciudad Juárez, Chih.- El pulso de las colonias populares en Ciudad Juárez suele revelar las contradicciones más profundas de la gestión pública y las expectativas ciudadanas frente a los nuevos liderazgos políticos. Durante un concurrido evento comunitario celebrado la víspera en la colonia Tierra Nueva, la cercanía con los vecinos permitió constatar el ánimo social imperante: un electorado que, por un lado, mira con apertura las propuestas de renovación generacional y, por el otro, acumula un profundo hartazgo ante el abandono institucional y los rezagos históricos en materia de servicios públicos.
A escasos minutos de dar inicio al acto público, la interacción directa con familias y residentes que permanecían de pie —fuera del perímetro formal de las sillas dispuestas para el evento— dejó al descubierto el interés genuino por conocer alternativas frescas. Al ser consultados sobre su respaldo a la figura de Andrea, los asistentes manifestaron una actitud receptiva y de abierta expectativa.
«Venimos a escucharla, sabemos que es joven y tiene ganas de sacar adelante a Juárez», expresaron de manera espontánea los vecinos, reflejando el voto de confianza que sectores importantes de la periferia juarense otorgan a perfiles nuevos que prometen romper con las inercias de la vieja política y atender las demandas más apremiantes de la comunidad.
Sin embargo, el termómetro social cambió drásticamente al cuestionar la percepción ciudadana sobre las administraciones en turno y la figura del actual alcalde Cruz Pérez Cuéllar. Las respuestas de los colonos destaparon un malestar profundo, marcado por el reproche a la falta de resultados tangibles en las zonas habitacionales más vulnerables.
Con molestia evidente, los habitantes enumeraron una larga lista de carencias que lastran su calidad de vida diaria. Entre los reclamos más recurrentes destacaron la precariedad de la infraestructura urbana, señalando calles sin pavimentar y la persistente falta de alumbrado público que vulnera la seguridad nocturna. Asimismo, los vecinos lanzaron duras críticas contra el actuar de los cuerpos de seguridad, reprochando que la policía municipal suele ser vista como un factor de hostigamiento hacia los jóvenes en lugar de una corporación de protección comunitaria, evidenciando el abismo que persiste entre los discursos oficiales de bienestar y la cruda realidad de las colonias populares de la frontera.



