Chihuahua, Chihuahua.- Los expresidentes de la República, Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, reaparecieron de manera conjunta en un acto de partido para encabezar el despliegue de la plana mayor del Partido Acción Nacional en respaldo a la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván. La presencia de ambos exmandatarios federales en el Centro de Exposiciones y Convenciones de la capital estatal marcó el eje central de una estrategia de blindaje político orientada a conformar un frente de resistencia nacional ante el amago de juicio político y las denuncias por traición a la patria que promueve el partido Morena desde el Congreso de la Unión.

El retorno de las dos figuras históricas del panismo a la escena pública movilizó de igual forma a la actual cúpula institucional del partido. El dirigente nacional, Jorge Romero, y su antecesor, el senador Marko Cortés, avalaron con su asistencia el respaldo total de las estructuras del partido a la mandataria chihuahuense, garantizando una defensa unificada y el uso de los recursos parlamentarios disponibles en las cámaras federales para frenar el embate judicial que coordina la federación tras el polémico operativo en la Sierra Tarahumara.
A la pasarela de liderazgos de rango nacional se sumó la excandidata presidencial de la coalición opositora, Xóchitl Gálvez Ruiz, quien junto a la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, y el senador Ricardo Anaya Cortés, completó el cuadro de operadores que arroparon a Campos Galván en el presídium. La densidad de los perfiles convocados transformó el mitin local en un cónclave de la oposición, donde los discursos se alinearon en torno a la denuncia de un uso faccioso de las fiscalías y de las conferencias matutinas presidenciales para desgastar los contrapesos estatales.

La asistencia de gobernadores de otras entidades federativas y de alcaldes de las principales ciudades del país gobernadas por el panismo selló el pacto de solidaridad con la administración estatal. Los organizadores del encuentro enfatizaron que colocar a los dos expresidentes de la nación como los rostros principales del evento funcionó como un mensaje de alta intensidad política hacia Palacio Nacional, demostrando que el panismo está dispuesto a agotar su capital histórico e institucional para defender su principal bastión en el norte de la república.



