Chihuahua, Chihuahua.- La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, lanzó un duro posicionamiento en contra de la política de seguridad y procuración de justicia del gobierno federal, al calificar como una burla las exigencias discursivas de la federación frente a las recientes entregas voluntarias de exfuncionarios sinaloenses en los Estados Unidos. Durante el mitin masivo de respaldo político organizado por el Partido Acción Nacional en el Centro de Exposiciones y Convenciones de la capital del estado, la mandataria estatal aprovechó el foro para responder a las presiones de juicio político que pesan en su contra y para arremeter contra la narrativa que emana desde las conferencias matutinas de la presidencia de la república.
En su intervención ante la plana mayor del panismo nacional, Campos Galván contrastó la pasividad del aparato judicial mexicano con la efectividad de las cortes norteamericanas, haciendo alusión directa a la crisis política que sacude al estado vecino de Sinaloa tras la capitulación de altos mandos de seguridad pública y finanzas. Es una insolencia pedir pruebas, pruebas y más pruebas en el caso de Sinaloa, cuando la realidad ya desnudó por completo la simulación, declaró la gobernadora de manera categórica, desatando el aplauso unánime de los miles de simpatizantes congregados en el recinto cerrado.
La jefa del Ejecutivo chihuahuense continuó su discurso cuestionando la inacción de las instituciones federales, sugiriendo que la exigencia de evidencias jurídicas por parte del Ejecutivo federal funciona en realidad como un mecanismo de encubrimiento. Mientras aquí se dedican a blindar a los suyos en el discurso y a perseguir a la oposición con fabricaciones, al otro lado de la frontera los propios implicados están doblando las manos porque saben que los expedientes son reales, sentenció Campos Galván, en clara referencia a la estrategia de los exfuncionarios sinaloenses de convertirse en testigos cooperantes.
Al abordar el proceso de juicio político y las acusaciones de traición a la patria que promueve el partido Morena en su contra por el presunto uso de agentes extranjeros en territorio estatal, la mandataria se plantó con tono desafiante frente al presídium. No nos van a amedrentar con sus amenazas de juicio político ni con el uso faccioso de la fiscalía; en Chihuahua la ley se respeta y la soberanía se defiende con hechos, no con salivas matutinas, exclamó.
Campos Galván cerró su participación asegurando que el despliegue del panismo nacional en la entidad es una muestra de que el norte del país se mantendrá como un contrapeso democrático frente a las intenciones de centralizar el poder y debilitar a los gobiernos estatales. El verdadero juicio que debería preocuparles es el de la historia y el de los ciudadanos que hoy ven cómo el país se entrega a la delincuencia organizada mientras el gobierno federal exige pruebas de lo que todo el mundo ya sabe, concluyó la gobernadora en medio de consignas de apoyo de la militancia.



