Colima, Colima.- La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum al estado de Colima, realizada como parte de su gira para presentar los avances de su administración en el marco del segundo informe de gobierno, estuvo marcada este sábado por momentos de tensión, gritos de inconformidad y protestas de manifestantes que cuestionaron diversas políticas públicas y proyectos de infraestructura en la región.
El evento, desarrollado en un ambiente de polarización ante expresiones divididas entre simpatizantes y detractores, comenzó alrededor de las diez y media de la mañana. La primera funcionaria en tomar la palabra fue la gobernadora del estado, Indira Vizcaíno Silva, cuyo mensaje inaugural se vio interrumpido de manera constante por reclamos desde la zona posterior del auditorio, donde un grupo de inconformes exigía atención a diversas demandas sociales y laborales.
Ante la persistencia de las consignas, la mandataria estatal intentó moderar los ánimos señalando que los manifestantes ya habían sido canalizados con personal del gabinete federal para recibir la atención correspondiente, aunque los gritos continuaron dificultando el desarrollo de su intervención.
Posteriormente, al hacer uso de la voz, la presidenta Claudia Sheinbaum optó por interactuar directamente con los asistentes inconformes y propuso someter a votación a mano alzada la continuidad del evento. Tras leer una lona en la que se manifestaba rechazo a la ampliación del Puerto de Manzanillo, la titular del Poder Ejecutivo federal planteó a la concurrencia decidir si preferían mantener las interrupciones o guardar silencio para que las demandas fueran atendidas en una mesa de diálogo al término de la asamblea informativa.
A pesar de que el resultado de la consulta ciudadana respaldó la continuación del acto, los abucheos y gritos de repudio se intensificaron conforme avanzaba el discurso oficial, especialmente cuando la mandataria abordó temas relacionados con la soberanía nacional y la propuesta de reforma constitucional para exigir nacionalidad mexicana única a quienes aspiren a la presidencia de la república.
La situación alcanzó su punto álgido cuando Sheinbaum hizo alusión a las administraciones federales del pasado, señalando procesos de privatización y endeudamiento heredados por los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional. En ese momento, desde el público se corearon consignas de expulsión y rechazo hacia la figura presidencial.
Ante la confrontación verbal entre asistentes que respaldaban a la administración y los manifestantes que exigían soluciones a sus demandas, la presidenta pidió evitar la violencia y restó legitimidad a las protestas al calificar a los inconformes de pertenecer a los partidos de oposición e incluso sugirió la presencia de infiltrados, argumentando que una protesta auténtica habría aceptado la propuesta de diálogo posterior.
Finalmente, el evento transcurrió entre las consignas de los grupos inconformes y la exposición de los logros gubernamentales, evidenciando el clima de efervescencia política y social que prevalece en la entidad en torno a los proyectos de desarrollo portuario y las evaluaciones ciudadanas sobre la gestión federal.



