CIUDAD DE MÉXICO.— La bancada de Morena en la Cámara de Diputados determinó frenar las propuestas orientadas a incrementar los gravámenes a las bebidas alcohólicas y a los productos con alto contenido de sodio, tales como frituras, salsas, sopas instantáneas y embutidos, según lo informado por los propios mandos legislativos del partido mayoritario.
Con esta decisión, queda congelada la iniciativa que proyectaba captar al menos 12 mil millones de pesos adicionales para el erario durante el año 2027 mediante modificaciones al esquema del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
El viraje en la estrategia fiscal se produce luego de que líderes de la fracción parlamentaria señalaran que, si bien existen retos financieros y necesidades de recaudación, la prioridad se centrará en combatir la evasión fiscal y cerrar los resquicios legales que permiten a las grandes empresas disminuir o eludir el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR).
El debate interno se detonó después de que el diputado morenista Carol Antonio Altamirano, integrante de la Comisión de Hacienda, mencionara previamente que legisladores analizaban ajustes en dichos rubros fiscales con el respaldo de un grupo técnico. Sin embargo, la postura institucional fue matizada de inmediato por la cúpula de la bancada.
Al respecto, el vicecoordinador del grupo parlamentario, Alfonso Ramírez Cuéllar, descartó de manera categórica que exista un acuerdo firme sobre nuevos gravámenes a la llamada comida chatarra o al alcohol.
«Todavía no hay ninguna determinación, ni en alcohol y tampoco en comida chatarra o alimentos con alto contenido de sodio. Todavía no hay ninguna decisión, no habrá incremento de impuestos, ni habrá aumento de tasas», afirmó el legislador en entrevista, al tiempo que pidió a sus compañeros de partido aguardar a que el Ejecutivo federal entregue formalmente el Paquete Económico el próximo 8 de septiembre.
Por su parte, el coordinador de la bancada, Ricardo Monreal, calificó los trascendidos iniciales como una especulación y enfatizó que la directriz es evitar la imposición de nuevas cargas tributarias que afecten el poder adquisitivo, inclinando el esfuerzo institucional hacia la revisión de esquemas de planeación fiscal agresiva.
En este tenor, Ramírez Cuéllar puntualizó que el enfoque hacendario priorizará tapar los huecos legales que reducen artificialmente las tasas efectivas del ISR pagadas por grandes contribuyentes a niveles mínimos o nulos, con el propósito de garantizar una mayor equidad tributaria sin recurrir a nuevos impuestos al consumo generalizado.



