Ciudad de México.- La recompensa de 10 millones de dólares ofrecida por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE) por información que conduzca al arresto o condena de Jesús Alfredo Guzmán Salazar, conocido como «Alfredillo», refleja la intensificación de los esfuerzos de Estados Unidos para desmantelar la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa, liderada por los hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán Loera. Esta acción se enmarca en una estrategia más amplia de la administración de Donald Trump para combatir el tráfico de fentanilo, considerado una amenaza crítica para la seguridad nacional debido a su papel en la crisis de opioides en EE.UU.
El aviso de ICE, publicado el 28 de agosto en su página web y en la red social X, identifica a Jesús Alfredo Guzmán Salazar, de 42 años, como uno de los líderes de Los Chapitos, una facción poderosa y violenta del Cártel de Sinaloa que asumió un rol prominente tras la captura y extradición de su padre, Joaquín «El Chapo» Guzmán, en 2016 y 2017, respectivamente. La recompensa de 10 millones de dólares por Alfredo se suma a una oferta similar por su hermano mayor, Iván Archivaldo Guzmán Salazar, y a una de 5 millones por su tío, Aureliano «El Guano» Guzmán Loera, lo que subraya la prioridad de EE.UU. en capturar a los líderes de esta facción.
El Cártel de Sinaloa, fundado en la década de 1970, es considerado por la Comunidad de Inteligencia de EE.UU. como la organización de narcotráfico más grande y poderosa del mundo, superando incluso al Cártel de Medellín de Pablo Escobar en su apogeo. Aunque históricamente se dedicó al tráfico de cocaína, heroína, metanfetaminas y marihuana, en los últimos años se ha centrado en la producción y distribución de fentanilo, un opioide sintético hasta 50 veces más potente que la heroína, responsable de decenas de miles de muertes por sobredosis en EE.UU. cada año.
Los Chapitos, liderados por Iván Archivaldo, Jesús Alfredo, Ovidio Guzmán López y Joaquín Guzmán López, han transformado el cártel al enfocarse en el fentanilo, aprovechando laboratorios clandestinos en Sinaloa y redes de suministro de precursores químicos provenientes principalmente de China. Esta transición hacia los sintéticos ha incrementado su influencia, pero también ha intensificado los conflictos internos con la facción de Ismael «El Mayo» Zambada, conocida como La Mayiza, y ha atraído una mayor atención de las autoridades estadounidenses y mexicanas.
Perfil de Jesús Alfredo Guzmán Salazar
Jesús Alfredo Guzmán Salazar, alias «Alfredillo» o «El Güero», nació el 17 de mayo de 1983 en Culiacán, Sinaloa, y es el segundo hijo de Joaquín «El Chapo» Guzmán y María Alejandrina Salazar Hernández. Su ficha de captura de ICE lo describe como un hombre de raza blanca, 1.75 metros de estatura, con ojos y cabello marrones, y su último paradero conocido es Culiacán, el bastión del Cártel de Sinaloa. Aunque menos visible en los medios que su hermano Iván, Alfredillo es considerado un líder clave de Los Chapitos, con un rol significativo en la coordinación de la producción y distribución de fentanilo.
Alfredillo creció en un entorno de lujo financiado por las ganancias del narcotráfico de su padre, a diferencia de El Chapo, quien tuvo orígenes humildes en las montañas de Sinaloa. Junto con sus hermanos, fue introducido al negocio del narcotráfico desde adolescente, aprendiendo las operaciones del cártel bajo la tutela de El Chapo y El Mayo. Tras la extradición de su padre en 2017, asumió un rol más prominente, consolidando el poder de Los Chapitos.



