El lunes 29, alrededor de las tres de la tarde Pancho Barrio dejó de respirar; luego de la conmoción inicial, le fueron retirado los aparatos que lo conectaban a la vida, en cumplimiento estricto de su deseo. No fue la falta de corazón que trato de traicionarlo desde sus tempranos 20 años lo que lo reclamo, sino una fibrosis pulmonar.
Todo sucedió en diciembre, a principios del mes se traslado a Houston, para ser tratado de una válvula artificial que no estaba cumpliendo su función, no era la primera operación a corazón abierto a que se sometía, ya en sus lejanos 27 años, le había sido instalada una, de hecho vivió cinco décadas con un corazón acechado.
Tres semanas después, luchando en Houston por su vida, su salud se complicó al descubrirse una fibrosis pulmonar, siendo un mal insuperable dio indicaciones: no quería ser intubado, vía zoom habló con amigos habituales en tono de despedida, eran el 20 de diciembre.
Sus ganas de vivir, con corazón herido, pero de luchador, hizo concebir esperanzas en los días previos a la Natividad, en sus mensajes navideños, dijo con optimismo a los amigos que estaban pendientes de su salud, que: «En eso estamos, mi querido amigo. Espero salir adelante y que haya luego la oportunidad de contarles lo que ha sido todo esto».
Antes de terminar el fatal diciembre, Pancho Barrio Murió.
Lo espera la historia
Francisco Barrio Terrazas, entró a la historia sin darse cuenta el 19 de marzo de 1983, de hecho nadie se dio cuenta en ese momento, de lo que empezaba con las ocho columnas de El Fronterizo de ese día, fue algo parecido a «Forman Frente Ciudadano», una nota sin vocero y sin firma, daba cuenta de la integración del Frente Cívico de Participación Ciudadana (FCPC) siglas pantalla, para disidentes temerosos de ser identificados como opositores del dominante PRI.
El 20 de marzo nuevamente las ocho columnas El Fronterizo daban cuenta de que el FCPC lanzaba la candidatura de Francisco Barrio a la presidencia municipal. Así empezó, para el gran público todo; los prolegómenos se habían dado en las Comunidades de Base de la Sagrada Familia, ahí con el padre Fong y en conciliábulos del grupo político priista de Manuel Quevedo Reyes, resentidos porque por segunda ocasión Jaime Bermúdez su candidato a la alcaldía, mordía el polvo.
Había otro factor, la nacionalización de la Banca un año atrás por José López Portillo, tenia inquietos y molestos a la clase empresarial y en reuniones de Desarrollo Humano Integral A.C. (DHIAC) en la Ciudad de México, se discutía sobre la necesidad de participar en política.
Faltaba un partido y desde semanas o quizá meses atrás se hablaba con el PAN, con Miguel Agustín Corral Olivas y la docena de panistas de siempre. El acuerdo fue apoyarlo, pero se tenía que pasar por una asamblea, cono corresponde a un partido democrático, como lo era el PAN en esos años. Fue una asamblea para el recuerdo, a una ronda de votación y del inminente triunfo de Corral Olivas, a minutos de ganar, Miguel Agustín pidió la palabra para hablar a favor de Pancho Barrio y con ello cumplir el compromiso y tener un candidato con recursos y competitivo. Con tantos recursos económicos, que el director de El Diario de Juárez, al comentar las ganancias obtenidas en esos vibrantes meses de campaña, platicó: «nos hizo millonarios a todos»
Barrio comentaría en corto a semanas de asumir la presidencia: «No creíamos que fuéramos a ganar, pero les íbamos a sacar un buen pedo». Así, sin darse cuenta entró a la historia en 1983.
En 1983 Pancho Barrio resultó un candidato formidable, pero sólo era el atisbo de lo que fue en 1986, cuando llenó plazas, y entre multitudes impresionantes recorrió el estado. En lo que en el año 2000, Francisco Ortiz Pinchetti, al ser interrogado sobre la sí la campaña de «rockstar» de Vicente Fox, había sido la más impresionante, comentó: «he cubierto decenas de campañas, a la presidencia, a gubernaturas, a alcaldías, de todo, pero ninguna como la de 1986 de Pancho Barrio, nunca había visto ni he vuelto a ver nada parecido».
Precursor de la alternancia
En un país centralista como México, ni el análisis político escapa a esa concentración, se da por hecho que el gran antecedente a la alternancia en la presidencia del año 2000 y a la democratización electoral lograda con el nuevo milenio, tiene su gran antecedente con la escisión que el PRI en los últimos meses de 1987, con la salida o expulsión de Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo.
Olvidan la épica batalla del pueblo de Chihuahua con Pancho Barrio al frente en 1986, la historia le dará su lugar. Todo está por escribirse.



