¿Morena respeta las encuestas?…¿si?, entonces es Andrea…¡ah no!, entonces Cruz
Morena llega a la etapa decisiva de la selección de sus candidatos para las 17 gubernaturas que estarán en disputa en 2027 con una ventaja que, por ahora, parece más cómoda en los números que en la política. RUBRUM ha adquirido especial relevancia porque sus mediciones anticiparon los cinco primeros destapes realizados por Morena: Colima, Sinaloa, Campeche, Querétaro y Aguascalientes. La coincidencia entre encuesta y decisión partidista le da a esta casa encuestadora un valor adicional, aunque conviene recordar que una medición no sustituye la negociación política. En las 12 entidades que todavía esperan definición, los números permiten identificar favoritos, pero también las alianzas, grupos y trayectorias que pueden terminar inclinando la balanza.
El tablero resulta particularmente interesante porque Morena no enfrenta el mismo escenario en todas partes. Hay estados donde existe un puntero con ventaja amplia y otros donde la diferencia cabe dentro del margen de maniobra de una operación política. También hay casos donde el verdadero adversario no está en la oposición, sino dentro de la propia coalición gobernante. Las cifras muestran quién va adelante; las trayectorias explican por qué.
Chávez Treviño: ventaja con historia
Chihuahua merece capítulo aparte porque aquí la lectura de RUBRUM exige mirar más allá de la fotografía más reciente. Andrea Chávez ha encabezado de manera consistente las mediciones de esta casa encuestadora y, aunque en las últimas tres mediciones llegó a registrar ventajas superiores a 30 puntos sobre Cruz Pérez Cuéllar, en las 17 mediciones anteriores su margen se había movido alrededor de los 17 puntos. Por eso, el dato más reciente, de 57.1 por ciento para Andrea contra 42.9 por ciento para Cruz, con una diferencia de 14.2 puntos, no necesariamente representa un desplome de la senadora, sino un resultado perfectamente compatible con el comportamiento histórico de largo aliento de la serie.
Dicho de otra manera: Cruz ha reducido la distancia respecto de los picos recientes de Andrea, pero la fotografía actual no rompe con la tendencia general; la confirma. La senadora sigue arriba y con una ventaja que, aunque ya no luce como aquella cómoda brecha de más de 30 puntos, tampoco permite declarar abierta una contienda que todavía tiene una favorita clara. Si algo demuestra la serie histórica es que Andrea Chávez no llegó a la primera posición por una coyuntura pasajera.
La diferencia política entre ambos, además, no está solamente en los números. Andrea Chávez es una de las figuras más visibles de Morena en Chihuahua y construyó buena parte de su trayectoria dentro del obradorismo, con una fuerte presencia nacional y vínculos con las estructuras del partido. Cruz Pérez Cuéllar juega otra carta: territorio, experiencia electoral y una estructura propia en Ciudad Juárez, la plaza que concentra una parte decisiva del electorado chihuahuense. Su cercanía política con Ariadna Montiel también lo coloca en una órbita distinta dentro del morenismo nacional.
Por eso, aunque la encuesta mantiene a Andrea como favorita, Cruz tiene razones suficientes para seguir en la pelea. En política, 14 puntos son una ventaja; no son una sentencia. Y en una contienda que todavía tiene por delante negociaciones, encuestas, grupos y la inevitable intervención de las dirigencias nacionales, nadie debería confundir una ventaja con una candidatura en la bolsa.
Baja California, la carta joven
En Baja California, Julieta Ramírez Padilla aparece como la morenista mejor posicionada, con 42 por ciento en la medición comparativa de RUBRUM. Su perfil tiene una característica que Morena suele valorar: juventud combinada con cercanía a una estructura política estatal.
Ramírez fue asesora en la Cámara de Diputados, coordinó la campaña juvenil de Marina del Pilar Ávila y posteriormente se incorporó como secretaria particular de la entonces gobernadora electa. En 2021 llegó a San Lázaro por Morena y en 2024 al Senado. Es decir, no llegó ayer a la política: pertenece a una generación que creció dentro del proyecto morenista y que tiene vínculos directos con la estructura de Marina del Pilar.
Su ventaja tiene una doble lectura. Es fortaleza porque representa continuidad, pero también puede convertirse en lastre si la elección termina convirtiéndose en un referéndum sobre el gobierno estatal. Morena tendrá que decidir si apuesta por la continuidad de una generación política o busca una figura capaz de desmarcarse de los costos de la administración en turno.
Baja California Sur, carrera de dos
En Baja California Sur, Manuel Cota Cárdenas aparece con 34.1 por ciento y Milena Quiroga Romero con 32.1. Apenas dos puntos separan a ambos. Aquí no hay lugar para triunfalismos.
Cota representa una familia política de larga trayectoria en la entidad, mientras Quiroga ha construido su propia fuerza desde Morena y desde la presidencia municipal de La Paz. En mediciones anteriores, la propia Quiroga había aparecido adelante, lo que confirma que se trata de una competencia abierta.
Cota y Quiroga representan además dos formas distintas de construir poder: el apellido y las relaciones políticas frente a la estructura territorial propia. La encuesta puede marcar una ventaja, pero todavía no parece suficiente para cerrar la puerta a ninguno.
Guerrero, demasiados generales
Guerrero es quizá el mejor ejemplo de que Morena puede tener candidatos competitivos y, al mismo tiempo, una interna complicada. Esthela Damián Peralta aparece con 27.7 por ciento, seguida por Abelina López Rodríguez con 25.6. Apenas 2.1 puntos de diferencia.
Damián tiene una trayectoria que no nació en Morena. Pasó por el PRD y Movimiento Ciudadano antes de incorporarse al proyecto de Claudia Sheinbaum. Fue diputada local, diputada federal, integrante de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México y subsecretaria de Seguridad. Su cercanía con el entorno presidencial constituye uno de sus principales activos.
Abelina López juega otra carta: territorio. Su paso por la presidencia municipal de Acapulco le proporciona conocimiento directo de una de las plazas electorales fundamentales del estado. Y todavía aparece Beatriz Mojica, con una base política propia. Guerrero no tiene un problema de falta de aspirantes; tiene el problema contrario: demasiados generales para una sola gubernatura.
Michoacán, el operador vs. pesos pesados
En Michoacán, Carlos Torres Piña aparece primero con 29.9 por ciento, seguido por Gladyz Butanda con 22.2 y Raúl Morón con 21.9. La diferencia entre Torres Piña y el segundo lugar es de 7.7 puntos.
Torres Piña es un político de estructura. Militó durante años en el PRD, ocupó cargos partidistas y llegó a ser dirigente estatal. En 2019 dejó ese partido y se incorporó a Morena. Posteriormente fue diputado federal y secretario de Gobierno de Michoacán. Su fortaleza está precisamente donde suelen ganarse las internas: operación, negociación y capacidad para hablar con distintos grupos.
Pero enfrente está Raúl Morón, con una trayectoria política propia y una base que no desaparece porque una encuesta coloque adelante a otro aspirante. Torres Piña tiene los números; Morón tiene historia. En Morena, ambas cosas pesan.
Nayarit, Geraldine toma distancia
Geraldine Ponce Méndez es uno de los perfiles más sólidos del tablero. RUBRUM la colocó con 34.1 por ciento en su medición comparativa y posteriormente llegó a 37.1, con una ventaja de 14.6 puntos sobre Héctor Santana.
Ponce tiene además una característica política relevante: es un producto relativamente puro de Morena. Fue diputada federal por el partido entre 2018 y 2021 y después ganó la presidencia municipal de Tepic, que volvió a conquistar en 2024.
Su cercanía con Claudia Sheinbaum y su estructura territorial son dos activos de consideración. Si mantiene esos números, será difícil desplazarla sin una operación política de bastante calibre. Y eso, en Morena, nunca debe descartarse.
Nuevo León, Waldo contra Tatiana
Nuevo León ofrece otro duelo de alto voltaje. Waldo Fernández González aparece con 34.4 por ciento, mientras Tatiana Clouthier registra 30.3. La diferencia es de 4.1 puntos.
Waldo tiene una trayectoria que también nació fuera de Morena. Fue diputado federal por el PRD y ocupó cargos en la administración pública antes de incorporarse plenamente al proyecto morenista. Su fortaleza está en la política local y en la construcción de estructura.
Tatiana juega con una carta diferente: apellido, reconocimiento nacional y una trayectoria que incluye la coordinación de campaña de Andrés Manuel López Obrador y la Secretaría de Economía. La pregunta para Morena es sencilla, aunque la respuesta no lo sea: ¿estructura local o figura nacional?
Quintana Roo, Rafa Marín regresa al juego
Quintana Roo es uno de los casos donde conviene no casarse demasiado rápido con la fotografía. En una medición de RUBRUM, Gino Segura aparecía con 34.5 por ciento frente a 32.5 de Rafael Marín Mollinedo. Apenas dos puntos. Pero mediciones posteriores colocaron a Marín adelante, con 36 por ciento frente a 30.6 de Segura.
Marín tiene una ventaja que no se compra con publicidad: es uno de los fundadores de Morena en Quintana Roo y conoce la estructura desde antes de que el partido se convirtiera en la maquinaria electoral dominante. Gino Segura representa una generación más joven y con fuerte presencia institucional.
Aquí el dato político es que la carrera cambió de dirección. Y cuando el perseguidor empieza a adelantar al puntero, los equipos dejan de celebrar y comienzan a hacer llamadas. Ademas Marín Mollinedo es un nombre que se menciona frecuentemente junto con la palabra huachicol.
San Luis Potosí, el Verde tiene memoria
San Luis Potosí es particularmente delicado porque aquí la competencia no termina en la encuesta de Morena. Carlos Arreola Mallol aparece como el morenista mejor colocado, con 32.3 por ciento en la medición comparativa de RUBRUM, pero la definición deberá observar también el comportamiento del Partido Verde y su relación con Morena. Aquí Ricardo Gallardo, el gobernador quiere heredar la silla a su esposa la senadora Ruth González.
El antecedente inmediato resulta incómodo para quienes dan por descontada una alianza oficialista. En las elecciones del pasado junio, el PVEM decidió competir por su cuenta en Coahuila y terminó perdiendo el registro estatal. El episodio dejó una lección política bastante menos abstracta que cualquier discurso de unidad: ir solos tiene costos cuando la estructura electoral no alcanza para sostener una candidatura competitiva.
San Luis Potosí, donde el Verde tiene un peso político considerable, tendrá que decidir si vuelve a correr el riesgo de medir fuerzas por separado o si prefiere conservar una alianza que le permita maximizar su representación. Morena, por su parte, tendrá que recordar que una candidatura puede ganar una encuesta interna y perder capacidad electoral si rompe innecesariamente con sus aliados. La política tiene memoria, aunque los partidos a veces padezcan amnesia selectiva.
Sonora, Lorenia contra Lamarque
En Sonora, Lorenia Valles Sampedro aparece con 30.1 por ciento frente a 28.8 de Javier Lamarque Cano. La diferencia es de apenas 1.3 puntos.
Valles representa una trayectoria legislativa y una relación cercana con las estructuras nacionales de Morena. Lamarque, en cambio, juega desde el territorio y desde Cajeme, donde ha construido una base electoral propia.
La carrera es demasiado cerrada para hablar de una candidatura encaminada. En este tipo de competencias, un movimiento político, una alianza interna o un error de cualquiera de los dos puede modificar rápidamente el tablero.
Tlaxcala, Ana Lilia conserva el control
Ana Lilia Rivera Rivera ha sido una de las constantes de RUBRUM. En el tablero comparativo alcanzó 50.4 por ciento, muy por encima de sus competidores. En mediciones posteriores siguió adelante: el corte más reciente citado la colocó en 46 por ciento frente a 30.5 de Alfonso Sánchez. La diferencia es de 15.5 puntos.
Rivera tiene una trayectoria larga en la izquierda y en Morena. Ya buscó la candidatura en 2021 y perdió frente a Lorena Cuéllar. Ahora llega con una segunda oportunidad y una encuesta bastante más favorable.
Pero Alfonso Sánchez no puede ser tratado como comparsa. Un 30.5 por ciento significa que existe una corriente política con capacidad suficiente para disputar la candidatura y, llegado el momento, negociar su posición dentro del proyecto.
Zacatecas, Ulises abre brecha
Zacatecas es uno de los estados donde la encuesta ofrece menos misterio. Ulises Mejía Haro alcanza 43.2 por ciento y aventaja a Verónica Díaz con 23.6. Son 19.6 puntos de diferencia. Más atrás aparecen Geovanna Bañuelos con 12.1, José Narro con 8.8 y Carlos Puente con 6.5.
Mejía Haro tiene trayectoria territorial: fue presidente municipal de Zacatecas y posteriormente diputado federal. Su ventaja no parece producto de una aparición súbita, pues también había encabezado mediciones anteriores.
El verdadero riesgo para Morena no está en la encuesta, sino en la capacidad para mantener unidos a los grupos que inevitablemente quedarán fuera. Porque una candidatura se gana con votos, pero también con los votos de quienes perdieron la interna.
La fotografía y lo que viene
El tablero de RUBRUM permite ordenar las 12 carreras pendientes, pero también deja una conclusión más importante: Morena no enfrenta el mismo problema en todos los estados. En algunos tiene favoritos claros; en otros tiene pleitos internos que pueden ser más peligrosos que la oposición.
Chihuahua es el caso que más obliga a mirar dos veces la fotografía. Andrea Chávez conserva una ventaja considerable, pero Cruz Pérez Cuéllar ha reducido la distancia respecto de los máximos históricos registrados por la senadora. La diferencia actual de 14.2 puntos no debe presentarse como una caída extraordinaria de Andrea, porque las 17 mediciones previas muestran que su ventaja habitual se encontraba alrededor de los 17 puntos y que los márgenes superiores a 30 puntos fueron un fenómeno concentrado en las tres mediciones más recientes. El dato actual, por tanto, es consistente con el comportamiento histórico de largo plazo de la serie.
En Baja California Sur, Guerrero, Nuevo León, Quintana Roo y Sonora las diferencias son suficientemente estrechas para que una decisión política, una operación territorial o un error de campaña pueda cambiar el orden. En Nayarit, Tlaxcala y Zacatecas, en cambio, los punteros cuentan con colchones más cómodos.
Y hay una última ironía. Morena ha convertido las encuestas en una especie de antesala de sus decisiones, pero una encuesta no siempre dice quién será candidato; muchas veces dice quién tendrá que ser convencido para aceptar que no lo será. Los cinco primeros destapes le dieron a RUBRUM una dosis importante de credibilidad. Ahora vienen doce decisiones en las que los porcentajes tendrán que convivir con las filias, los grupos, los padrinazgos, las estructuras territoriales y, sobre todo, con esa vieja costumbre de la política mexicana: cuando todos dicen que la decisión ya está tomada, es cuando realmente empiezan las negociaciones.



