Yunnan, China.- El joven Xu Chenghong, de 24 años, celebró este sábado 31 de octubre una de las bodas más multitudinarias de China en la aldea de Yunfeng, en el condado de Yiliang (ciudad de Zhaotong, provincia de Yunnan), después de invitar a desconocidos por redes sociales ante la ausencia casi total de familiares. Lo que comenzó como un llamado modesto para evitar un banquete solitario se convirtió en un encuentro nacional que reunió a miles de personas de distintos rincones del país.
Chenghong, conocido en Douyin como Xiao Xiao Xu, perdió a su padre cuando tenía tres años. A los cinco, su madre se volvió a casar y abandonó el hogar. La abuela que lo crió junto a su hermano mayor falleció poco después, dejándolo con escaso apoyo familiar. Tras abandonar la secundaria, trabajó en empleos temporales —fábricas, reparto y construcción— y logró ahorrar más de 160,000 yuanes (alrededor de 22,000 dólares) para casarse con su novia, a quien conoció por internet. Al planificar el enlace, se dio cuenta de que apenas podía llenar dos o tres mesas.
El 25 de octubre publicó un video en Douyin en el que explicaba su situación y pedía que acudieran entre 10 y 20 personas “para llenar las mesas y que el día no fuera tan silencioso”. No solicitaba dinero ni regalos caros. La publicación se viralizó en horas. Para el 28 de octubre ya había llegado o confirmado su asistencia entre 2,000 y 3,000 personas. Algunos viajaron desde Sichuan, Chongqing, Guangdong, Hunan, Guizhou y otras provincias; varios condujeron horas por carreteras de montaña. Reportes locales y medios chinos hablan de miles de asistentes, y algunos cálculos elevan la cifra por encima de los 10,000, aunque las autoridades no han confirmado un número exacto.
Los invitados no llegaron con las manos vacías. Trajeron cerdos, vacas, patos, frutas, refrigeradores, calentadores y otros electrodomésticos. Un granjero de Sichuan aportó dos reses; otros entregaron un arreglo de miles de rosas. Más de 40 cocineros voluntarios de distintas partes del país trabajaron sin cobrar, con decenas de fogones encendidos desde la mañana hasta la noche. Profesionales del sector nupcial se ofrecieron a decorar, y un benefactor puso a disposición un Maybach para los novios. Residentes locales instalaron iluminación adicional, una operadora de telefonía móvil montó una estación 5G temporal y las autoridades colaboraron en logística, tráfico y seguridad.
La magnitud obligó a trasladar el banquete a una plaza cultural de la zona para poder albergar a la multitud. Según varios reportes, el padre de la novia rechazó la dote de unos 128,000 yuanes que Chenghong había preparado, indicándole que usara ese dinero para construir su hogar. La madre del novio, que se había vuelto a casar, también apareció y entregó dos cerdos como regalo.
Lo que para Chenghong iba a ser un acto discreto terminó siendo una celebración a gran escala sostenida por la solidaridad de desconocidos. El caso ha circulado ampliamente en redes chinas e internacionales como ejemplo de la respuesta colectiva que puede generar una invitación abierta cuando la familia escasea.



