ROMA, Italia.- La imagen generada por inteligencia artificial en la que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aparecía retratado como una figura similar a Jesús marcó un punto de inflexión en la relación entre la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y su hasta ahora aliado en Washington.
Meloni, líder del partido Hermanos de Italia, defendió públicamente al papa León XIV después de que este criticara la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y describiera el mundo como “devastado por un puñado de tiranos”. Trump respondió con duros ataques en redes sociales, calificando al pontífice de “débil”.
“Considero inaceptables los comentarios de Trump sobre el papa”, declaró Meloni el lunes. “Como cabeza de la Iglesia católica, es correcto y normal que pida la paz y condene toda forma de guerra”, añadió, recordando que más de la mitad de los italianos se identifican como católicos.
Trump, que antes había calificado a Meloni como “una de las verdaderas líderes del mundo”, replicó con dureza. En declaraciones a un medio italiano, aseguró que “es ella la inaceptable” y que “ya no es la misma persona”. La primera ministra italiana, que había cultivado una estrecha relación con el mandatario estadounidense desde 2022, ve ahora cómo esa influencia se diluye.
Analistas consideran que Meloni podría haber aprovechado la polémica para marcar distancias de un presidente cada vez más impopular en Italia. Una encuesta de YouGov de marzo reveló que el 80 % de los italianos tiene una opinión desfavorable de Trump, agravada por el fuerte aumento de los precios de la energía derivado del conflicto con Irán.
Nueve de cada diez italianos se muestran preocupados por el impacto de la guerra en los precios de la energía, según un sondeo reciente del instituto SWG, mientras que seis de cada diez se oponen al conflicto. Italia, que dependía en gran medida del gas natural de Qatar, ha visto dispararse los costes de la electricidad tras el bloqueo en el estrecho de Ormuz y los contraataques iraníes.
“El precio del diésel en Italia supera los 2 euros por litro. Eso tiene un impacto enorme en varios grupos sociales que probablemente sean conservadores y pro-Meloni”, explicó Leo Goretti, del Istituto Affari Internazionali. El politólogo Roberto D’Alimonte, de la Universidad de Florencia, coincide: “La gente asocia las facturas más altas y los precios de la gasolina con Trump”.
La relación entre ambos líderes ya se había enfriado en los últimos meses. Meloni se opuso a las amenazas de Trump de anexionar Groenlandia y ha mostrado reservas ante el apoyo incondicional de Washington a Israel en el conflicto de Gaza. La derrota de la primera ministra en el referéndum de marzo sobre reforma judicial, visto como un plebiscito sobre su Gobierno, aumentó la presión interna.
Ahora, Meloni ha suspendido un acuerdo de defensa con Israel y busca reforzar su imagen pragmática ante la opinión pública italiana. Analistas señalan que podría inclinarse hacia posiciones más cercanas al centroderecha europeo, especialmente tras la derrota de Viktor Orbán en Hungría.
“Meloni es una pragmática”, afirma Julien Hoez, analista político. “Hay varias razones por las que ha decidido enfrentarse a Trump: su impopularidad en Italia, el impacto de los precios de la energía, la necesidad de recuperarse de la derrota en el referéndum y el estancamiento del crecimiento del PIB”.
Con elecciones legislativas a la vista en 2027, el precio en las gasolineras podría decidir el futuro político de Meloni. Por ahora, defender al papa —una figura ampliamente respetada— le permite ganar puntos entre su electorado sin renunciar a su perfil conservador. La era de Meloni como “favorita de Trump” parece haber llegado a su fin.
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