Maru abre la sucesión
La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, ha anticipado movimientos en su gabinete durante 2026, motivados principalmente por el proceso electoral de 2027, donde varios funcionarios podrían separarse de sus cargos para buscar candidaturas, especialmente a diputaciones y alcaldías. Estos cambios se concentrarían en áreas clave con alto peso político y operativo, buscando mantener la continuidad y eficiencia en la administración estatal ante la salida escalonada de titulares.
Quiere controlar candidaturas
Entre las secretarías y organismos mencionados como posibles de reestructuración destacan la Secretaría General de Gobierno, la Secretaría de Desarrollo Humano y Bien Común, la Secretaría de Seguridad Pública Estatal y la Fiscalía General del Estado. La mandataria enfatizó que estos ajustes obedecen a la necesidad de que los aspirantes dediquen tiempo completo a sus campañas, evitando ventajas indebidas al permanecer en puestos públicos, lo que refleja un compromiso con la equidad electoral. Básicamente esta anunciando, que sus candidatos son Santiago de la Pena, Rafael Loera, Gilberto Loya y César Jáuregui. Al parecer Santiago a la alcaldía de Chihuahua, Gilberto a la alcaldía de Juárez y diputaciones para César y Rafael.
Saca de la manga a Diódoro Carrasco
En un tono coloquial y directo, medio socarrón, Campos Galván «destapó» al exgobernador de Oaxaca, Diódoro Carrasco Altamirano —quien actualmente funge como asesor en su administración—, como posible integrante formal del gabinete. Mencionó específicamente opciones como la Fiscalía General, la Secretaría de Gobierno o la de Desarrollo Humano, destacando su trayectoria política para fortalecer posiciones estratégicas en un momento de transición.
Desarraigado, pero no es figura menor
Estas declaraciones no solo preparan el terreno para una renovación inevitable por el calendario electoral, sino que también posicionan a figuras experimentadas como Carrasco en roles de alto perfil, potencialmente para estabilizar áreas sensibles como seguridad y gobernabilidad. La figura de Carrasco Altamirano, que ocupó la Secretaría de Gobernación con Ernesto Zedillo, al postular a la presidencia a Francisco Labastida Ochoa. Diódoro tiene sus asegunes.
¿Bonilla le pega a Maru?
El inicio de la construcción de la Comandancia Oriente, Marco Bonilla Mendoza, lanzó cripticas declaraciones, al referirse a «actores que les encanta andarse achacando los resultados de otros» y «pirateando las obras de otros» por falta de logros propios, constituyen un ataque a velado a alguien. ¿Quién puede ser ese alguien? ¿Quién más aparte de él realiza obra pública en la ciudad de Chihuahua? Morena no lo hace, tampoco el PRI ni MC…¿Será que se refería a la gobernadora Maru Campos?, podría ser ella si hace obra pública en la capital. ¿Estará regresando uno de los muchos golpes que recibe?…ya lo veremos.
Estrada abre sus cartas
Las declaraciones del coordinador de Morena en el Congreso de Chihuahua, Cuauhtémoc Estrada Sotelo, reflejan una estrategia política alineada con la agenda nacional de la Cuarta Transformación, que busca cuestionar el sistema electoral vigente para justificar reformas profundas. Al acusar al PRI y al PAN de defender «privilegios partidistas» ante una posible reducción de diputaciones plurinominales, Estrada Sotelo polariza el debate, presentando la oposición como elitista y desconectada de la ciudadanía.
Quitar lana favorece a Morena
El énfasis en el financiamiento público y la falta de rendición de cuentas revela otro flanco de ataque: los elevados recursos que reciben los institutos políticos sin transparencia suficiente. Estrada Sotelo propone priorizar a candidatos que compitan en campañas reales, lo que podría fortalecer la legitimidad de los legisladores, pero también concentra poder en distritos de mayoría relativa, potencialmente beneficiando al partido dominante —en este caso, Morena—. En el contexto chihuahuense, donde la iniciativa morenista ya presentada busca eliminar plurinominales de lista y asignar espacios preferentemente a segundos lugares o grupos vulnerados, esta postura busca capitalizar el descontento ciudadano con la clase política tradicional, aunque arriesga reducir la pluralidad si no se garantizan contrapesos efectivos.
PRI y PAN quieren pluris
Por otro lado, la resistencia de la oposición no es infundada: reducir plurinominales podría limitar la representación de minorías y alterar el equilibrio partidista, especialmente en un estado con historia de alternancia como Chihuahua. El rechazo anticipado del PAN y PRI responde a la defensa de un sistema que, pese a sus fallas, ha permitido la inclusión de voces diversas sin depender exclusivamente de victorias distritales. Además, la revisión de prerrogativas toca un nervio sensible, ya que implica posibles recortes presupuestales que afectarían la operatividad de partidos no mayoritarios.
Saca la vuelta a MC
Finalmente, la respuesta moderada de Estrada Sotelo a la propuesta de Movimiento Ciudadano para bajar la edad de voto a 16 años muestra pragmatismo legislativo: no la descarta, pero insiste en incluir el derecho a ser votado, y aclara que la iniciativa morenista actual no la contempla. Esto abre la puerta a un debate más amplio sobre participación juvenil, en un momento donde propuestas similares circulan a nivel nacional. Sin embargo, deja en evidencia que Morena prioriza sus ejes centrales —como la transformación de la representación proporcional— sobre innovaciones que podrían diluir su control en la agenda reformista local.
