Ciudad de México.- La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un amplio rechazo en el Congreso, donde revive un «bloque de contención» que incluye tanto a la oposición como a aliados tradicionales de Morena.Morena respalda íntegramente la iniciativa, presentada formalmente a inicios de marzo de 2026 tras varios aplazamientos y ajustes de última hora.
La propuesta busca mantener 500 diputados federales, pero eliminar las listas plurinominales cerradas para elegirlos todos por voto directo, reducir el financiamiento público a partidos y al INE en alrededor del 25%, fortalecer la fiscalización, regular el uso de inteligencia artificial en campañas, incorporar mayor tecnología en procesos electorales y otros cambios como ajustes en el Senado (96 senadores) y mecanismos de participación ciudadana.
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, confirmó el respaldo total de la bancada guinda, afirmando que la presidenta decidió presentar la propuesta sin descafeinarla y que se hará un esfuerzo por convencer a los aliados.
El PAN rechaza la propuesta de manera frontal y anticipa su voto en contra sin sorpresas, al considerar que no aborda suficientemente la infiltración del crimen organizado en los procesos electorales y que podría debilitar la pluralidad. El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, declaró que «el PAN no va con esta reforma electoral», argumentando que busca concentrar poder y no empodera al ciudadano.
El PRI también anuncia oposición clara, argumentando que los cambios afectan los equilibrios democráticos y la representación de minorías. El coordinador del PRI en el Senado, Manuel Añorve, reiteró que su partido votará en contra.Movimiento Ciudadano (MC) mantiene una postura contraria, coincidiendo con PAN y PRI en que la reforma concentra poder y pone en riesgo la autonomía de organismos electorales como el INE.
Incluso entre los aliados de la coalición gobernante surgen fisuras graves. El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) expresa reservas importantes y condiciona su apoyo, especialmente respecto a la eliminación drástica de la representación proporcional y la reducción de financiamiento, proponiendo alternativas como asignar esas posiciones por mejor desempeño electoral; su voto resulta clave para la supermayoría requerida. El coordinador del PVEM en el Senado, Manuel Velasco, señaló que su bancada coincide en un 90 a 95 por ciento con los planteamientos generales, pero la postura definitiva dependerá del texto completo.
El Partido del Trabajo (PT) muestra coincidencias parciales en algunos aspectos, pero rechaza puntos centrales como la supresión de plurinominales y la baja en recursos públicos, calificándola incluso como un retroceso democrático que podría favorecer un partido hegemónico y destruir el sistema federal; varios voceros han adelantado voto en contra. El líder nacional del PT, Alberto Anaya, criticó la iniciativa como un regreso al viejo partido de Estado.
El escenario complica seriamente el avance de la reforma, que necesita dos tercios en ambas cámaras para modificar la Constitución. Analistas coinciden en que, sin cambios sustantivos para lograr consensos —incluso dentro del oficialismo—, la iniciativa podría estancarse o naufragar rumbo a las elecciones de 2027.