Washington, D.C.— Los precios del petróleo y la gasolina en Estados Unidos registraron fuertes alzas por segundo día consecutivo este martes, en medio del conflicto armado con Irán que ya suma varios días y amenaza con avivar la inflación.
El barril de petróleo estadounidense subió más del 5%, alcanzando los 75,22 dólares en las operaciones vespertinas, según datos del mercado. En paralelo, el precio promedio nacional de la gasolina aumentó 11 centavos, hasta situarse en 3,11 dólares por galón, de acuerdo con la Asociación Automovilística Americana (AAA).
El repunte responde a las disrupciones en el suministro global provocadas por el conflicto, iniciado a finales de febrero con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, incluyendo la eliminación del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. Irán ha respondido con contraataques que han afectado instalaciones energéticas en la región y han llevado al cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural mundial.
Economistas advierten que la duración del conflicto será clave. Un enfrentamiento breve de semanas podría limitar el impacto inflacionario, pero si se extiende meses, la inflación podría superar el 3% por primera vez desde inicios de 2024. La medida preferida por la Reserva Federal se ha mantenido estancada alrededor del 3% pese a la caída previa de los precios de la gasolina en 2025.
El alza en el crudo podría propagarse a otros sectores: tarifas aéreas más altas por mayores costos de combustible para aerolíneas, encarecimiento del transporte marítimo que afectaría precios de alimentos, y mayores costos en productos químicos, plásticos e industrias que dependen del petróleo. Además, el gas natural ha subido con fuerza tras el cierre de una planta de gas natural licuado en Qatar, lo que podría elevar tarifas eléctricas en EE.UU.
Aun así, expertos como Rory Johnston, de Commodity Context, señalan que los altos inventarios previos al conflicto ayudan a contener el repunte, a diferencia de lo ocurrido en 2022 tras la invasión rusa a Ucrania.
El presidente Donald Trump reconoció el aumento de precios, pero minimizó su impacto a largo plazo. “Tenemos los precios del petróleo un poco altos por un tiempo, pero en cuanto esto termine, esos precios van a bajar, creo, incluso por debajo de antes”, afirmó en la Oficina Oval.
Analistas estiman que por cada 10 dólares de alza en el barril, la gasolina sube unos 25 centavos en EE.UU. Si el crudo supera los 100 dólares, el galón podría acercarse a 3,50 dólares o más.
Más allá de la inflación, un conflicto prolongado podría erosionar la confianza empresarial, reducir inversiones y contrataciones, y agravar el descontento ciudadano con la economía. Las encuestas ya reflejan una percepción negativa persistente, pese a los esfuerzos de Trump por destacar logros económicos.
La Reserva Federal podría posponer recortes de tasas ante el riesgo inflacionario. Neel Kashkari, presidente del banco de Minneapolis, indicó que los eventos geopolíticos lo hacen dudar de recortes previstos este año.
El conflicto, que ha escalado con ataques mutuos y disrupciones regionales, pone a prueba la estrategia de Trump en política exterior mientras los estadounidenses enfrentan costos energéticos más altos.