La hemeroteca digital como verdugo de la coherencia política

El mensaje emitido por Andrea Chávez en octubre de 2020 contra el entonces gobernador Javier Corral no es solo un reclamo administrativo, sino una pieza de arqueología política que hoy adquiere un matiz de profunda ironía y contradicción. En aquel momento, la actual senadora utilizaba el estigma del desgobierno y la distracción personal como un arma de golpeteo eficaz, apelando a una urgencia de mando que hoy, ante la alianza de Corral con el proyecto de la Cuarta Transformación, se desvanece en favor de la conveniencia pragmática. Este fenómeno evidencia una patología común en la política mexicana: el uso de la indignación como un recurso desechable y de fecha de caducidad corta.
El tuit revela la fragilidad de los principios cuando se enfrentan a la aritmética electoral. La crítica feroz hacia la indolencia de Corral, a quien acusaba de preferir el golf sobre la gestión pública, ha sido sustituida por el silencio o la justificación, demostrando que en el ecosistema partidista los adversarios «inservibles» pueden transformarse en aliados «estratégicos» sin necesidad de una redención pública. Para el electorado chihuahuense, este tipo de registros digitales fungen como un recordatorio de que la retórica de la urgencia suele ser, en realidad, una retórica de posicionamiento. La coherencia, en este caso, se sacrifica en el altar del poder, dejando al descubierto que la exigencia de un gobernador para Chihuahua era, en ese entonces, más un eslogan de campaña que una convicción inamovible.
El contraste entre el mensaje de 2020 y la realidad política de 2026 ofrece una lección cruda sobre la volatilidad de la coherencia en el sistema partidista mexicano. Mientras que en octubre de 2020 Chávez sentenciaba que a Chihuahua le urgía un gobernador y tachaba a Corral de ser un mandatario ausente que prefería el golf sobre sus responsabilidades, hoy esa misma figura es descrita como un aliado indispensable en la Cámara Alta. El tránsito de Corral de las filas del PAN a la bancada de Morena no solo ha borrado las críticas de la senadora, sino que ha transformado al otrora «pésimo gobernador» en uno de sus principales promotores políticos rumbo a la sucesión gubernamental de 2027.
Esta metamorfosis política ha sido capitalizada por la oposición en Chihuahua, que utiliza los propios registros digitales de Chávez para señalar lo que califican como una doble moral. Actualmente, Corral no solo comparte el espacio legislativo con Chávez, sino que ha expresado públicamente su confianza en que ella será la próxima gobernadora de Chihuahua, elogiando su «presencia activa» y su posicionamiento en las encuestas. Este respaldo mutuo, impensable hace cuatro años, confirma que en la política de facciones los agravios públicos son moneda de cambio y que el «terror y trauma» administrativo que Chávez denunciaba anteriormente ha sido sustituido por una narrativa de unidad estratégica
Reyes Baeza en campaña

La visita de José Reyes Baeza a Ciudad Juárez, en un contexto de evidente reorganización de las fuerzas opositoras, representa un ejercicio de pragmatismo quirúrgico que busca articular un frente común contra la hegemonía de Morena en la frontera. Los hechos son contundentes: el exgobernador no acudió a la ciudad en una misión de nostalgia priista, sino como un operador interestatal que reconoce en la figura de Marco Bonilla el activo político más rentable para la coalición rumbo a la gubernatura en 2027. Este respaldo explícito, realizado ante liderazgos locales y sectores productivos, confirma que la prioridad de la vieja guardia no es la recuperación de las siglas del PRI, sino la contención de un proyecto federal que ha avanzado de manera irreversible en el ánimo del electorado juarense.
La presencia de Baeza en la frontera subraya la orfandad de liderazgos genuinos dentro de la oposición local. El hecho de que deba ser un exmandatario quien valide y «pavimente» el camino para un candidato externo evidencia una crisis estructural en las dirigencias actuales, que han sido incapaces de generar cuadros propios con la fuerza suficiente para competir en Juárez. La maniobra de Reyes Baeza es, en esencia, una admisión de debilidad: el reconocimiento de que la única vía de supervivencia para el bloque opositor es el «voto útil» unificado bajo una figura que, aunque ajena a su origen ideológico, garantiza la preservación de los intereses de los grupos de poder tradicionales que él representa.
Finalmente, este activismo en busca de candidatos «de unidad» ignora el profundo desgaste de las marcas partidistas en Ciudad Juárez. Mientras Reyes Baeza opera en las cúpulas para evitar el avance de la «marea guinda», el electorado fronterizo percibe estos acuerdos como una transacción de élites que poco tiene que ver con las urgencias de infraestructura y seguridad de la ciudad. Al apostar todo a la figura de Bonilla, el bloque encabezado por el exgobernador corre el riesgo de subestimar el sentimiento de rechazo al centralismo capitalino que históricamente ha definido a Juárez, convirtiendo lo que pretenden sea un muro de contención en un catalizador del voto de castigo hacia las alianzas del pasado.
Más nepotismo en Juárez

La incorporación de Ignacio Carmona Pérez a la órbita municipal bajo el cobijo de la organización Unijuv Juárez representa más que un simple acto de nepotismo; es un movimiento calculado en el tablero estratégico de Cruz Pérez Cuéllar que evoca las épocas más oscuras del patrimonialismo gubernamental. Conocido en los pasillos de la alcaldía como el Nepotito, su ascenso refleja una administración que ha convertido el parentesco en el principal requisito de idoneidad, emulando la defensa del orgullo familiar que caracterizó a figuras del pasado. Esta nueva agrupación, carente de fondo social real, asoma como una estructura diseñada para el desvío de recursos públicos y la construcción de un andamiaje electoral disfrazado de activismo juvenil. Este esquema, identificado como el Plan B, se gesta desde las filas del Partido Verde bajo la tutela de otro sobrino, Alejandro Pérez Cuéllar, trazando una ruta paralela hacia la gubernatura en 2027 mientras el alcalde jura lealtad mediática a los principios de Morena.
La reciente ofensiva en medios y el uso de contratos millonarios para intentar lavar la imagen pública sólo confirman el temor institucional ante el avance de figuras internas como la senadora Andrea Chávez y la delegada de Bienestar Mayra Chávez. En la narrativa del ejecutivo municipal, la defensa del presupuesto juarense se ha transformado en una herramienta retórica para encubrir el enriquecimiento de una nueva casta política que ha hallado en la nómina municipal y en organizaciones satélite el mecanismo perfecto para perpetuar un proyecto dinástico. Este despliegue de parientes en puestos clave y en el DIF municipal evidencia una visión del servicio público donde la frontera entre lo doméstico y el erario se ha borrado, priorizando la lealtad de sangre sobre la eficiencia administrativa y la ética política que demanda la ciudadanía fronteriza.

