La Habana, Cuba.- El gobierno de Cuba inició el cierre de diversas instalaciones hoteleras y el traslado de visitantes internacionales hacia otros centros como parte de un plan de emergencia para reducir el consumo energético. La medida, confirmada por fuentes del sector y autoridades estatales, responde al crítico desabastecimiento de combustible que enfrenta la isla tras el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos y la interrupción de suministros petroleros clave.
El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga explicó en televisión estatal que la estrategia consiste en compactar la infraestructura turística para aprovechar mejor los recursos durante la actual temporada alta. Los cierres afectan principalmente a destinos emblemáticos como el balneario de Varadero y los cayos del norte, donde operan cadenas internacionales como Meliá, Iberostar y Blue Diamond.
Esta decisión ocurre en un contexto de declive para el sector, que en 2025 registró su peor cifra de viajeros en dos décadas, con apenas 1.8 millones de visitantes. La caída en mercados principales como Canadá y Rusia, sumada a la baja ocupación hotelera que apenas superó el 21% el año pasado, ha profundizado la crisis de una industria considerada vital para la obtención de divisas y el Producto Interno Bruto del país.
La situación se agravó tras la orden ejecutiva de la administración de Donald Trump que penaliza a naciones que suministren crudo a la isla, sumado a la pérdida del apoyo energético tras los recientes eventos en Venezuela. Ante este escenario, el presidente Miguel Díaz-Canel ha retomado conceptos del Periodo Especial de los años noventa, implementando medidas de racionamiento extremo y priorizando el teletrabajo. El plan de opción cero busca la supervivencia del Estado frente a la posibilidad de un desabasto total de hidrocarburos, impactando directamente en la experiencia de los turistas y la operatividad de los servicios básicos.