Hay tiro panista por la capital
La carrera interna del PAN por la candidatura a la Presidencia Municipal de Chihuahua entró en una etapa distinta. Ya no se trata solamente de aspiraciones expresadas públicamente ni de nombres que circulan en columnas políticas: los principales contendientes formalizaron su intención de participar en el proceso interno y, al mismo tiempo, comenzaron a desplegar actividades que permiten identificar estrategias, grupos de apoyo y diferentes formas de buscar el voto panista.
La primera conclusión es que no existe, hasta ahora, un candidato claramente dominante. Las encuestas de julio muestran resultados contradictorios, pero coinciden en algo fundamental: la competencia está concentrada en un grupo reducido y las distancias entre los principales aspirantes todavía permiten que el escenario cambie.
Entre los perfiles que han cobrado mayor relevancia están César Jáuregui Moreno, Santiago de la Peña Grajeda, María Angélica “Manque” Granados Trespalacios, Rafael Loera Talamantes y Alfredo Chávez Madrid. La información publicada sobre el proceso interno muestra, sin embargo, que la lista de registros públicos es más amplia y llega a ocho aspirantes, al incluir también a Jorge Soto, Alan Falomir y Carlos Olson. Por ello, hablar de una carrera exclusivamente de cinco candidatos requiere entender que esos cinco son los perfiles que concentran actualmente la mayor atención política, no necesariamente todos los registros existentes.
Una contienda sin favorito
El primer dato duro que debe considerarse es la enorme disparidad entre las encuestas. Massive Caller, con levantamiento del 7 de julio, colocó a Santiago de la Peña en primer lugar con 22.5 por ciento; Manque Granados obtuvo 19.4, César Jáuregui 19.0, Rafael Loera 14.6 y Alfredo Chávez 7.9 por ciento. Es decir, entre el primero y el tercero apenas hubo 3.5 puntos de diferencia.
SRC publicó posteriormente otra fotografía. En su medición, De la Peña alcanzó 25.1 por ciento, Granados 21.0 y Jáuregui 19.2. GobernArte, a su vez, registró 29.1 por ciento para De la Peña, 24.9 para Jáuregui y 23.4 para Granados. Las tres mediciones fueron presentadas en julio y coincidieron en colocar a De la Peña en primer lugar.
Pero la fotografía cambia cuando aparece Rubrum. El levantamiento del 20 de julio colocó a César Jáuregui en 30.7 por ciento, seguido de Manque Granados con 24.0, Santiago de la Peña con 18.7 y Rafael Loera con 14.3. La encuesta utilizó 600 entrevistas telefónicas automatizadas, con un nivel de confianza de 95 por ciento y margen de error de ±3.8 puntos.
La discrepancia no debe ocultarse. Al contrario, es políticamente relevante. Si una empresa coloca a De la Peña con 29.1 por ciento y otra, pocos días después, lo ubica en 18.7, mientras Jáuregui pasa de 24.9 a 30.7, resulta imposible sostener seriamente que existe un liderazgo irreversible. Lo que muestran las mediciones es una contienda abierta y altamente sensible al método de levantamiento, al universo entrevistado y al momento en que se realiza cada estudio.
Jáuregui: experiencia y territorio
En medio de esa disputa aparece César Jáuregui Moreno, quien está utilizando su experiencia como principal activo político. Su trayectoria incluye la Fiscalía General del Estado, la Secretaría General de Gobierno y responsabilidades dentro del PAN.
Su actividad pública se ha orientado hacia encuentros con vecinos, empresarios, profesionistas y otros sectores. Esa estrategia busca demostrar que no depende exclusivamente de la estructura partidista y que puede construir una candidatura con presencia territorial.
Jáuregui tiene experiencia y relaciones políticas acumuladas. Esa es su principal fortaleza, pero también enfrenta el riesgo de cargar con el desgaste derivado de sus anteriores responsabilidades públicas.
Loera en crecimiento
Rafael Loera Talamantes está utilizando una estrategia diferente. Después de dejar la Secretaría de Desarrollo Humano y Bien Común, ha buscado presentarse como ciudadano y ha planteado recorrer la ciudad para conocer directamente sus problemas.
El dato más relevante de Loera no es todavía una encuesta, sino la velocidad con la que está intentando construir una candidatura propia. Su estrategia busca desprenderse de la imagen de funcionario y construir una narrativa distinta dentro del PAN.
La diferencia con Jáuregui es significativa. Mientras el exsecretario de Gobierno parte de una trayectoria política consolidada, Loera intenta capitalizar una imagen de renovación. En una elección interna, esa diferencia puede ser decisiva si la dirigencia panista considera que necesita un candidato capaz de garantizar continuidad o, por el contrario, concluye que requiere una figura con capacidad para renovar el discurso del partido.
Manque se mantiene estable
Manque Granados juega una carta distinta. Su registro fue formalizado el 15 de julio y su trayectoria combina responsabilidades administrativas y legislativas.
Su posición merece especial atención porque aparece consistentemente en el grupo puntero. Tiene 21 por ciento en SRC, 19.4 en Massive Caller y 24 en Rubrum. No es la primera en todas las mediciones, pero tampoco desaparece de ninguna. Esa regularidad puede ser más importante políticamente que encabezar una sola encuesta.
Granados puede beneficiarse además de una eventual polarización entre los aspirantes varones. Si la contienda se divide entre continuidad, experiencia y renovación, podría convertirse en una alternativa de conciliación para el panismo.
De la Peña: desgaste de gobierno
Santiago de la Peña tiene el argumento estadístico más fuerte a su favor si se toman conjuntamente las encuestas de SRC, Massive Caller y GobernArte: las tres lo colocaron en primer lugar. Sin embargo, la encuesta posterior de Rubrum lo bajó al tercer sitio.
Su principal fortaleza es la posición que ocupa dentro del gobierno estatal. Como secretario general de Gobierno, tiene una exposición política que difícilmente puede igualar un aspirante que no forma parte del gabinete.
Pero esa misma posición constituye su principal riesgo. Si la elección interna se convierte en una evaluación del gobierno de Maru Campos, De la Peña tendrá que asumir los costos y beneficios de esa administración.
Chávez necesita romper el techo
Alfredo Chávez enfrenta una situación diferente. Sus porcentajes son menores: 7.9 por ciento en Massive Caller y 4.3 en Rubrum. Eso lo coloca claramente detrás de los cuatro perfiles que concentran la competencia.
Sin embargo, mantiene exposición política y capacidad de comunicación, por lo que todavía puede jugar un papel importante si el proceso termina fragmentándose.
Su problema es concreto: necesita aumentar rápidamente su nivel de preferencia. La exposición mediática, por sí sola, no se ha traducido todavía en crecimiento suficiente dentro de las encuestas.
El PAN parte con ventaja
Hay además un dato que modifica cualquier lectura apresurada: el PAN aparece con una ventaja considerable como partido en Chihuahua capital.
Massive Caller le atribuyó 48.6 por ciento de intención de voto frente a 31.5 de Morena, mientras Rubrum registró 55.1 contra 28.2. Las cifras difieren, pero ambas mediciones coinciden en colocar al PAN por delante.
Esto significa que la disputa interna adquiere un valor mayor. No se está compitiendo únicamente por una candidatura con posibilidades remotas de triunfo. Las mediciones disponibles presentan a Acción Nacional como favorito para conservar la alcaldía de Chihuahua, aunque naturalmente falta mucho tiempo para la elección de 2027.
Por eso la pregunta central ya no es quién aparece primero en una encuesta. La pregunta es quién puede transformar su posicionamiento en una estructura electoral capaz de ganar la interna y posteriormente conservar la ventaja del PAN frente a Morena.
Tres variables decidirán
Desde esa perspectiva, la contienda puede dividirse en tres variables: conocimiento público, estructura política y capacidad de crecimiento.
De la Peña tiene un conocimiento público elevado y una estructura institucional fuerte. Jáuregui posee experiencia política y una red construida durante años. Manque Granados cuenta con trayectoria y una posición relativamente estable. Loera parece ser quien tiene mayor margen de crecimiento. Chávez, en cambio, necesita aumentar rápidamente sus preferencias.
El dato más relevante, por tanto, no es quién está arriba sino quién puede cambiar la tendencia.
En julio, De la Peña tuvo el mejor comportamiento en tres encuestas importantes. Jáuregui apareció primero en Rubrum y también figura consistentemente entre los tres principales. Manque se mantiene cerca de ambos. Loera todavía está debajo de los tres punteros en varias mediciones, pero tiene espacio para crecer. Chávez necesita romper una barrera que las encuestas todavía no muestran que haya podido superar.
Las reglas serán determinantes
La competencia está lejos de estar resuelta.
También sería prematuro afirmar que la candidatura depende exclusivamente de la voluntad de Maru Campos. La dirigencia panista ha insistido públicamente en que no existe una candidatura definida y ha pedido a los aspirantes mantener la unidad.
Esa posición tiene lógica política: mientras más abierta permanezca la competencia, mayor será la capacidad del partido para negociar con los distintos grupos y evitar una ruptura antes de que comience formalmente la batalla electoral.
La verdadera prueba vendrá cuando el PAN defina las reglas. Una encuesta abierta entre ciudadanía no produce el mismo resultado que una medición entre panistas; una elección interna tampoco necesariamente favorece al mismo perfil que una designación negociada por las dirigencias.
Mientras esas reglas no estén completamente definidas, cualquier ranking debe tomarse como fotografía, no como sentencia.
Una pelea de cuatro
La fotografía actual muestra una conclusión clara: la candidatura panista por Chihuahua capital es una competencia de cuatro, con Alfredo Chávez intentando mantenerse en la pelea.
De la Peña tiene la mejor acumulación de primeros lugares en las mediciones de julio; Jáuregui tiene el mejor resultado individual en Rubrum; Manque conserva una posición estable y Loera representa la posibilidad de crecimiento.
En otras palabras, el PAN tiene todavía que decidir entre experiencia, continuidad, estabilidad y renovación. Y esa decisión será mucho más importante que cualquier encuesta aislada.
La carrera ya comenzó, pero el candidato todavía no está decidido.



