Guadalupe y Calvo, Chih.- Guadalupe y Calvo experimenta episodios esporádicos pero intensos de confrontaciones armadas, ejecuciones y desplazamientos forzados. La violencia está ligada principalmente al narcotráfico y disputas territoriales entre grupos criminales como el Cártel de Sinaloa y facciones locales. No es un conflicto constante las 24 horas, pero los incidentes ocurren con frecuencia en comunidades remotas, afectando a la población indígena rarámuri.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) clasifica la zona como de «alto impacto» en su mapa de seguridad. El Departamento de Estado de EE.UU. mantiene una alerta de Nivel 4 («No Viajar») para esta área debido a la violencia impredecible.
Aun se recuerda la balacera en la comunidad de Mesa San Rafael, que dejó al menos 3 personas muertas y 2 heridas. Según reportes de la Fiscalía de Chihuahua y medios como El Heraldo de Chihuahua, el enfrentamiento involucró a presuntos miembros de grupos armados. Autoridades detuvieron a 4 sospechosos y reforzaron patrullajes en la zona.
Lo mismo que el hallazgo en octubre de una fosa clandestina en las cercanías de Las Yerbitas con restos humanos, posiblemente vinculada a ejecuciones recientes. Esto se suma a un patrón de violencia que ha desplazado a familias indígenas.
En las ultimas semanas han aumentado los reportes de amenazas y extorsiones a productores locales de maíz y frijol.
Operativos de la Guardia Nacional en septiembre-octubre resultaron en detenciones por posesión de armas y drogas, pero también en tiroteos que hirieron a civiles.
En 2023, se registraron al menos 10 incidentes violentos mayores (balaceras, homicidios múltiples), un aumento del 15-20% comparado con el mismo período de 2022, según datos preliminares del SESNSP.
Impacto en la Población y Comunidades
Alrededor de 200-300 personas han sido desplazadas internamente en los últimos meses, según la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua. Comunidades como San Juanito y Guadalupe y Calvo cabecera han visto cierres temporales de escuelas y mercados por miedo a represalias.
La violencia afecta desproporcionadamente a indígenas y campesinos, con reportes de ejecuciones extrajudiciales y reclutamiento forzado de jóvenes. La CNDH (Comisión Nacional de Derechos Humanos) ha documentado casos de violaciones a derechos humanos en la zona.
La temporada de cosecha de cultivos ilícitos (octubre-noviembre) suele intensificar las disputas, lo que podría llevar a más incidentes en las próximas semanas.
Respuesta de las Autoridades
La Guardia Nacional y la Policía Estatal han incrementado su presencia con bases operativas en el municipio. Desde octubre, se desplegaron helicópteros y drones para vigilancia aérea. Además, hay colaboración con el Ejército Mexicano para erradicar plantíos de amapola.
Estos esfuerzos han llevado a decomisos (ej. 300 kg de fentanilo en octubre), pero la geografía montañosa y la posible colusión local limitan la efectividad. La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, ha anunciado más recursos para la zona, incluyendo programas de desarrollo social para mitigar la pobreza que alimenta la violencia.
La impunidad es alta (más del 90%), y muchos incidentes no se denuncian por temor a represalias.
Recomendaciones y Advertencias
Se rercomienda evitar viajes no esenciales, especialmente a comunidades remotas. Mantener contacto con autoridades locales y usar la línea de emergencias 911.
Expertos del Observatorio Nacional Ciudadano indican que, sin una estrategia integral (seguridad + desarrollo económico), la violencia podría persistir o escalar en la temporada invernal.



