La hambruna en Gaza es una crisis humanitaria grave que ha escalado en los últimos meses, exacerbada por el conflicto armado en la región desde octubre de 2023. Gaza, un territorio palestino con una población de aproximadamente 2.3 millones de habitantes, enfrenta restricciones severas en el acceso a alimentos, agua, medicinas y otros suministros esenciales.
Esta situación ha sido calificada por organizaciones internacionales como una de las peores crisis de hambre en el mundo actual. Este informe se basa en datos de fuentes confiables como la ONU, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y Human Rights Watch, actualizados hasta finales de 2023 y principios de 2024.
Gaza ha sufrido bloqueos y restricciones económicas durante años, pero la situación se agravó con el inicio de la ofensiva militar israelí en respuesta al ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, que dejó miles de muertos y heridos. El bloqueo israelí sobre las entradas de ayuda, combinado con la destrucción de infraestructuras (incluyendo granjas, mercados y sistemas de agua), ha interrumpido la producción local de alimentos y el comercio. Según la ONU, el 85% de la población de Gaza depende de asistencia humanitaria para sobrevivir, y el territorio ha sido descrito como «invivible» por informes previos de la ONU desde 2012.
En marzo de 2024, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) reportó que el 96% de la población de Gaza enfrenta inseguridad alimentaria aguda. Más de 1 millón de personas están en riesgo de hambruna inminente (fase 5 de la Clasificación Integrada de la Fase de la Seguridad Alimentaria, IPC). En el norte de Gaza, la hambruna ya se considera «inminente» para al menos 300.000 personas.
La OMS estima que el 15% de los niños menores de 5 años sufren desnutrición aguda, con tasas que superan el umbral de emergencia en algunas áreas. Casos de desnutrición severa han causado muertes, incluyendo al menos 27 niños reportados en febrero de 2024.
Solo el 10-20% de los suministros necesarios entran diariamente, según el PMA. Precios de alimentos básicos como el trigo han aumentado un 250% desde octubre de 2023.
El 90% del agua en Gaza no es potable, lo que agrava la deshidratación y enfermedades relacionadas con la hambruna.
Aunque no hay cifras oficiales exhaustivas, informes de la ONU indican al menos 30.000 muertes totales en el conflicto, con un número creciente atribuible indirectamente a la hambruna y la falta de atención médica.
La hambruna afecta desproporcionadamente a niños, mujeres embarazadas y ancianos, con brotes de enfermedades como el sarampión y la diarrea debido a la debilidad inmunológica.
Bloqueos y restricciones
Israel controla las fronteras terrestres y marítimas, limitando la entrada de convoyes humanitarios. En enero de 2024, solo se permitieron 100-150 camiones al día, frente a los 500 necesarios.
Bombardeos han destruido el 60% de las tierras agrícolas y el 70% de las instalaciones de agua y saneamiento, según informes de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).
Los combates impiden la distribución de ayuda dentro de Gaza, con ataques reportados a convoyes y almacenes humanitarios.
La pobreza preexistente (tasa de desempleo del 45%) y la dependencia de importaciones han hecho que Gaza sea vulnerable a interrupciones.
Expertos como el relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación han acusado a Israel de usar el hambre como «arma de guerra», aunque Israel niega esto y atribuye las restricciones a amenazas de seguridad.
Impacto Humanitario y Económico
Más de 1.7 millones de personas están desplazadas internamente, viviendo en refugios improvisados sin acceso a comida. La hambruna ha llevado a un aumento en la mortalidad infantil y materna.
La economía de Gaza ha colapsado; el PIB per cápita ha caído un 80%, y la producción local de alimentos se ha reducido a casi cero.
Hospitales operan al 20% de capacidad debido a la falta de suministros, con cirugías canceladas por escasez de anestésicos y antibióticos.
Respuestas Internacionales
La ONU y el PMA han distribuido raciones de emergencia, pero solo cubren el 40% de las necesidades. En febrero de 2024, se abrió un corredor marítimo temporal para envíos desde Chipre.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) ordenó en enero de 2024 a Israel prevenir la hambruna y permitir más ayuda. Países como EE.UU., la UE y Arabia Saudita han presionado por treguas y apertura de fronteras.
La distribución es peligrosa; en marzo de 2024, trabajadores humanitarios fueron atacados, resultando en muertes.
Organizaciones como Médicos Sin Fronteras han calificado la situación como «apocalíptica» y exigen un cese al fuego inmediato.
Violación a los derechos humanos
La hambruna en Gaza representa una violación potencial de derechos humanos internacionales, incluyendo el derecho a la vida y la alimentación adecuada. Sin una intervención urgente, se prevé que la crisis empeore, con riesgo de hambruna total para mediados de 2024. Recomendaciones clave:
- Implementar un alto al fuego permanente para permitir la entrada irrestricta de ayuda.
- Reconstruir infraestructuras esenciales con apoyo internacional.
- Monitoreo independiente por la ONU para garantizar la distribución equitativa.
- Apoyo financiero global: Se necesitan al menos 2.800 millones de dólares para 2024, según OCHA.



