Nuuk, Groenlandia.- El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, instó este martes a los residentes de la isla ártica a prepararse para cualquier escenario, incluida una posible invasión militar estadounidense, ante las reiteradas amenazas del presidente Donald Trump de tomar control del territorio autónomo danés.
En una rueda de prensa en Nuuk, Nielsen declaró: «No es probable que se utilice la fuerza militar, pero aún no se ha descartado. El líder del otro bando ha dejado muy claro que no se descarta y que, por supuesto, debemos estar preparados para todo lo posible». El funcionario anunció la creación de un grupo de trabajo gubernamental para asistir a la población ante interrupciones en la vida cotidiana y recomendó mantener reservas de alimentos para al menos cinco días.
Groenlandia, parte del Reino de Dinamarca y miembro de la OTAN a través de este, enfatizó Nielsen, reforzará su cooperación con Copenhague, la alianza atlántica y líderes de la Unión Europea. Cualquier escalada, advirtió, «tendría consecuencias para el resto del mundo».
Las declaraciones surgen en medio de una crisis transatlántica sin precedentes. Trump ha intensificado su presión por adquirir Groenlandia por «razones de seguridad nacional», publicando incluso imágenes generadas por IA donde aparece plantando la bandera estadounidense en la isla. Tras el despliegue de tropas danesas y de otros países de la OTAN para maniobras en el territorio, Trump anunció el sábado la imposición de aranceles del 10 % a partir del 1 de febrero sobre productos de ocho naciones europeas (incluidas Dinamarca, Alemania, Francia y Reino Unido), con incremento al 25 % previsto para junio, condicionado a un acuerdo de compra de Groenlandia.
El secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a inicios de enero ha avivado temores en la OTAN sobre la disposición de Trump a usar la fuerza. Líderes europeos, como el vicecanciller alemán Lars Klingbeil, han calificado las demandas de Trump como un cruce de «todos los límites», y la UE prepara una respuesta unánime, incluyendo posibles represalias comerciales. Washington, por su parte, ha advertido contra cualquier medida de retaliación.
La tensión pone a prueba la alianza transatlántica y genera protestas en Groenlandia, donde la población rechaza cualquier cesión de soberanía. Nielsen insistió en que la isla opta por el respeto al derecho internacional y el diálogo, no por la presión.
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