Gilberto Loya: ¿enloqueció?
Breve introducción a Abalorios: vamos a tratar de entender como es que el secretario de Seguridad Pública Gilberto Loya Chávez, persiste en buscar la candidatura del PAN a la gubernatura, sobre todo cuando la gobernadora Maru Campos, frecuentemente ha declarado, por lo menos media docenade veces en los últimos 18 meses, que quien aspire “primero debe dar resultados”, si lo dice con seriedad y honestidad o de manera retóricas es otro asunto: Loya Chávez, es el encargado de la seguridad pública en Chihuahua y en 2025 en hechos criminales sólo estuvo por debajo de Guanajuato, la inseguridad en el estado ocupa un sólido segundo lugar a nivel nacional. En este mismo período las encuestas no le dan más de un dígito, incluso tiene mayor aceptación la líder del panismo estatal Daniela Álvarez. Sólo dos cosas lo pueden animar, que las entendederas no están en su sitio o que la gobernadora lo anima, lo que explicaría la permisividad de Campos Galván en una precampaña desbocada en las últimas dos o tres semanas, lo cual también implicaría que Maru miente cuando dice que “primero hay que dar resultados”.
¡Dice que comparen sus resultados con los de Bonilla!
El secretario de Seguridad Pública estatal, Gilberto Loya, ha manifestado su interés en competir por la candidatura del PAN a la gubernatura de Chihuahua 2027, argumentando que pondrá “sus resultados” sobre la mesa junto al alcalde Marco Bonilla y que la ciudadanía decidirá. Esta declaración revela una ambición política que contrasta con su afirmación de estar “concentrado en ser Secretario de Seguridad Pública”. En un contexto donde la seguridad es el principal desafío del estado, la decisión de Loya de explorar una precandidatura mientras ocupa un cargo ejecutivo clave genera dudas razonables sobre posibles conflictos de interés y distracciones en la gestión diaria de la violencia.
Riesgos de fractura en el PAN
Loya enfatiza que ha conversado sus aspiraciones con actores públicos, privados y la gobernadora Maru Campos, y que actuará según la convocatoria del PAN. Sin embargo, esta apertura a la “competencia interna” y el elogio a un “piso parejo” suenan más a retórica partidista que a una evaluación objetiva de su desempeño. Al defender la participación ciudadana como garantía de mejores perfiles, ignora que la ciudadanía ya está expresando preferencias claras a través de encuestas independientes. La amistad declarada con Bonilla no oculta la realidad de una disputa interna que podría fragmentar al PAN en un momento en que Morena lidera las preferencias generales.
Los índices nacionales de criminalidad
Los índices de criminalidad en Chihuahua siguen siendo alarmantes en comparación con el resto del país. En 2025, el estado registró 1,791 homicidios dolosos, ubicándose en segundo lugar nacional con el 7.7% del total de homicidios en México, solo detrás de Guanajuato. Chihuahua concentra consistentemente entre el 7% y 7.7% de los homicidios nacionales y mantiene una tasa elevada, posicionándose entre las entidades más violentas del país a pesar de algunas reducciones parciales reportadas por el gobierno estatal.
La inseguridad es el problema
A pesar de las reducciones parciales reportadas —como la baja del 26% en homicidios en la capital o mejoras estatales en 2025—, los datos nacionales muestran que Chihuahua no ha logrado salir del grupo de entidades más peligrosas. El estado sigue en el top de concentración de homicidios y delitos de alto impacto. Esta mejora relativa no compensa el hecho de que, en términos absolutos y relativos, la seguridad pública bajo su responsabilidad sigue siendo deficiente frente a entidades con tasas dramáticamente inferiores. Presentar estos “resultados” como carta de presentación para la gubernatura exige un análisis más riguroso que el mero comparativo interno.
Bajo respaldo en las encuestas
Las encuestas de la casa Rubrum, realizadas entre mayo 2025 y febrero 2026, son especialmente reveladoras y desfavorables para Loya. En la medición interna del PAN de febrero 2026, Marco Bonilla lidera con un contundente 73% de las preferencias, mientras que Loya apenas alcanza el 7.1%. En sondeos anteriores (mayo, agosto y octubre 2025), su porcentaje oscila entre el 3.6% y el 5%, muy por debajo incluso de otras figuras como Daniela Álvarez. Estas cifras indican que la ciudadanía y la militancia perciben al alcalde como el perfil más fuerte, independientemente de los “resultados” que Loya promete llevar a la mesa.
Riesgos de una competencia interna desigual
El argumento de Loya de que “serán los chihuahuenses quienes elijan” resulta ingenuo o calculadamente optimista ante este panorama. Las encuestas también muestran que Morena mantiene ventaja en intención de voto general (alrededor del 37-38%), mientras el PAN ronda el 29-33%. En este escenario, una candidatura de Loya con bajo reconocimiento y resultados de seguridad cuestionables podría no solo perder la interna, sino debilitar al partido en la elección general. La “apertura” del PAN para permitir participación ciudadana parece más una estrategia para legitimar una competencia desigual que una verdadera democratización interna.
Conflictos éticos en la gestión de la seguridad
Desde una perspectiva crítica, la permanencia de Loya en el cargo mientras explora su candidatura plantea un problema de ética pública. Si bien desconoce el formato de la convocatoria y dice que actuará conforme a ella, la ambigüedad sobre pedir licencia o renunciar genera incertidumbre en una secretaría clave. En un estado donde la delincuencia organizada sigue siendo un factor estructural, cualquier distracción política puede traducirse en mayor vulnerabilidad ciudadana. Los “resultados” que promete presentar deben medirse no solo contra el pasado inmediato, sino contra el estándar nacional y las expectativas de una población cansada de la violencia.
Visibilidad personal frente a datos objetivos
En síntesis, la aspiración de Gilberto Loya refleja más un ejercicio de visibilidad personal que una candidatura respaldada por datos contundentes. Sus bajos números en encuestas, combinados con la persistente alta criminalidad en Chihuahua —aún entre las peores del país—, cuestionan la solidez de su propuesta. La decisión final corresponderá a la dirigencia y militancia del PAN, pero la ciudadanía ya ha hablado con claridad en las encuestas: Bonilla es el favorito interno y los problemas de seguridad siguen siendo el talón de Aquiles del actual equipo de gobierno. Loya tiene derecho a competir, pero la crítica objetiva exige que sus “resultados” sean evaluados con rigor y no solo con narrativa.



