Ciudad Juárez.- Durante años, las largas filas en los módulos de regularización fueron imagen cotidiana en esta frontera. Vehículos sin placas mexicanas, desgastados por el intenso sol o recién traídos, esperaban pacientemente obtener documentos que les otorgaran legalidad y tranquilidad a sus dueños.
El programa de regularización de vehículos usados de procedencia extranjera logró en gran parte su objetivo inicial: miles de familias juarenses legalizaron su auto, esencial para el trabajo diario, los traslados escolares y la movilidad en una ciudad vasta y dependiente del automóvil particular.
No obstante, con el avance del esquema surgieron distorsiones. Comerciantes aprovecharon para importar masivamente unidades, convirtiendo una medida social en oportunidad de negocio. Lotes improvisados proliferaron ofreciendo “autos listos para regularizar”, alimentados por un flujo incontrolado desde el norte.
Este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó el cierre definitivo del programa, al afirmar que “se cumplió el objetivo… y de hecho se estaba importando de más, ya un poco fuera incluso del propio acuerdo”. La administración federal abrogó el decreto heredado del sexenio anterior –que ella misma extendió un año– mediante publicación en el Diario Oficial de la Federación el 1 de enero de 2026.En total, se regularizaron 2 millones 987 mil 839 vehículos a nivel nacional, según cifras oficiales. La decisión busca corregir desvíos del propósito original, aunque persisten vías legales ordinarias para importar autos, con requisitos más estrictos.
Para Ciudad Juárez, el balance es mixto: miles de “chuecos” entraron a la legalidad, beneficiando a hogares de bajos recursos. Al mismo tiempo, el fin del programa frena abusos que amenazaban con desbordar el apoyo social hacia la ganancia ilícita. Queda pendiente definir el destino de trámites inconclusos y vehículos pendientes, en un contexto donde la frontera sigue marcada por la necesidad y el ingenio cotidiano.
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