MADRID, España. — El Gobierno español negó este lunes el uso de las bases militares de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) a las fuerzas estadounidenses involucradas en la operación contra Irán, una decisión que provocó la salida de al menos una docena de aviones cisterna KC-135 hacia otras instalaciones europeas.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó en una entrevista en Televisión Española que las bases no se utilizan ni se utilizarán para acciones que no cumplan con el convenio bilateral de defensa con Estados Unidos ni encajen en la Carta de las Naciones Unidas. Calificó la operación estadounidense-israelí como una «acción unilateral» fuera del derecho internacional.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó que «ni han realizado ni van a realizar ninguna actuación de mantenimiento o apoyo» desde esas instalaciones, y subrayó que el acuerdo con Washington exige operar dentro del marco de la legalidad internacional. Añadió que las bases podrían usarse en el futuro para fines humanitarios.
Al menos 11 o 15 aviones cisterna estadounidenses KC-135T y KC-135R partieron de Rota y Morón la noche del domingo, según datos de seguimiento aéreo, tras la oposición del Ejecutivo de Pedro Sánchez a la ofensiva.
Esta postura supone la crítica más reciente de España al Gobierno de Estados Unidos, en línea con su oposición a políticas de Washington como el apoyo a Israel en Gaza o intervenciones previas. Sánchez ha destacado en Europa por su defensa del derecho internacional y su reconocimiento temprano del Estado palestino.
La decisión generó reacciones: el ministro israelí Gideon Saar acusó a España de alinearse «con todos los tiranos del mundo», incluido Irán. En el ámbito interno, la oposición del Partido Popular criticó la posición del Gobierno, con frases como que se le está «vaciando el grupo de WhatsApp» sin aliados como Maduro o los ayatolás.