Ciudad de El vaticano.- El Papa León XIV subrayó este domingo, durante el rezo del ángelus, que Cristo enseñó y dio testimonio del valor cristiano del perdón incluso en la cruz, momento en el cual oró al Padre por sus perseguidores. Asomado a la ventana de su estudio privado en el Palacio Apostólico, el pontífice destacó ante los fieles congregados que la capacidad de perdonar constituye una condición indispensable para construir y sostener la paz en la sociedad.
Durante su mensaje dominical, el Papa recordó que el amor gratuito de Dios es el fundamento primordial tanto de la vida cristiana como de las relaciones humanas. Al respecto, señaló que todo es otorgado por puro amor divino y que ninguna persona puede considerarse perfecta al momento de corresponder a tal bondad, por lo que la gratuidad debe ser entendida como la mejor regla para la convivencia cotidiana.
El pontífice advirtió sobre las consecuencias destructivas que conlleva la ausencia de reconciliación en el entorno social y familiar. Explicó que, sin el perdón, tarde o temprano surgen en el corazón y entre las personas conflictos, acusaciones, rencores y venganzas capaces de destruir las relaciones, dividir a las familias y desencadenar guerras.
En contraparte, León XIV insistió en el poder transformador que posee el perdón incluso en las situaciones más oscuras, describiéndolo como un elemento que libera y devuelve la luz allí donde la pobreza material y moral del ser humano ha ensombrecido el horizonte. Añadió que, al igual que un viento favorable, el perdón disipa las nubes más densas hasta permitir nuevamente ver el sol.
Como parte de su reflexión, el líder católico evocó el encuentro sostenido entre Jesús resucitado y Pedro tras la negación del apóstol, resaltando la fuerza sanadora de la misericordia divina que actúa como si nada hubiera pasado y que sirvió para confirmar su misión.
Finalmente, el Papa invitó a los fieles a solicitar al Señor la gracia de practicar el perdón en la vida diaria, encomendando esta intención para recibir ayuda en la tarea de perdonar siempre, aun cuando resulte difícil dar el primer paso, y difundir con valentía la luz sanadora del amor capaz de vencer el odio y desarmar cualquier rencor.



