El fantasma del dedazo amenaza al PAN
Las señales de alarma dentro de Acción Nacional no se lanzan a gritos, sino con datos duros y bisturí político. El reciente artículo de opinión de Rafael Loera, precandidato a la alcaldía, se disfraza de análisis sobre el proceso electoral de Jalisco en 2012, pero en realidad es un ultimátum con destinatarios muy claros para la oficina de la gobernadora Maru Campos y para su delfín, Santiago De la Peña. Loera advierte que la obsesión por imponer desde el poder estatal puede llevar al blanquiazul a una debacle idéntica a la que sufrió el panismo jalisciense, donde el partido pasó de gobernar el estado a convertirse en la humilde «tercera fuerza electoral».
La radiografía histórica que evoca el aspirante expone los estragos de la «imposición» y el «dedazo» bajo el sexenio de Emilio González Márquez, quien gobernaba desde 2006. En aquel entonces, ante el desgaste acumulado de 18 años de administraciones panistas, la cúpula estatal ignoró la competitividad real e intentó ungir a Fernando Guzmán Pérez Peláez por encima de los acuerdos internos. La fractura fue letal. El aparato oficial apostó por la lealtad ciega y los resultados de La Jornada exhibieron la magnitud del desplome: el candidato priista Aristóteles Sandoval obtuvo cerca del «38 por ciento de los votos», Movimiento Ciudadano con Enrique Alfaro alcanzó el «34 por ciento», y Guzmán quedó sepultado con «menos del 20 por ciento», perdiendo además todos los distritos locales de mayoría.
Hoy, la advertencia apunta directamente a la estrategia transexenal que se teje en Chihuahua para asegurar la candidatura de Santiago De la Peña mediante el uso de «la nómina y las estructuras de gobierno». Loera desnuda con precisión los tres efectos letales de esta práctica: primero, dinamita la conciliación entre los distintos grupos del partido; segundo, le endosa al candidato oficial todo el desgaste acumulado de la administración en turno sin otorgarle legitimidad propia; y tercero, deja libre el espacio opositor para que capitalice el hartazgo social.
El mensaje funciona como un llamado de alerta a tiempo. Si la cúpula panista en Chihuahua insiste en ignorar el pulso real de la ciudadanía y replica las viejas mañas cupulares, el partido no solo rifará la gubernatura, sino que firmará con soberbia su propia destrucción política.
Cancelan negociación en Morena
El tablero sucesorio de Morena en Chihuahua ha dejado de operar bajo los códigos tradicionales de la negociación partidista para transitar hacia una rígida y excluyente política de combos, un esquema donde la negociación cede el paso a la lógica implacable del todo o nada. La reciente convocatoria a una asamblea informativa en defensa de la soberanía programada para el próximo viernes 14 de agosto en el Parque del Domo de la colonia Lucio Cabañas, que encabeza de manera conjunta la dupla integrada por Andrea Chávez y Juan Carlos Loera, constituye la prueba fehaciente de que la lucha intramuros se sigue jugando en bloques irreconciliables.
Este despliegue territorial conjunto no es un encuentro fortuito ni una coincidencia de agenda preelectoral; representa la formalización de un bloque compacto que dinamita cualquier posibilidad de acuerdos o repartos conciliatorios de cuotas. La estrategia de los combos —entendido como la fórmula indivisible donde se acaparan tanto la candidatura a la gubernatura como las posiciones clave en los municipios más rentables— deja al descubierto que los grupos en pugna dentro del obradorismo no contemplan concesiones intermedias. Para los operadores de esta corriente, o se controla el proceso absoluto del ejecutivo estatal y las alcaldías prioritarias, o se pierde todo el andamiaje de poder.
Frente a esta embestida estructurada desde las altas esferas del partido, los senadores de Morena y los operadores tradicionales no ignoran el trasfondo de la jugada. En los pasillos políticos de la entidad se sabe con certeza que la presidente del CEN de Morena, Ariadna Montiel, y el alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, mantienen firme y articulado el plan estratégico original para consolidar la candidatura de Cruz rumbo a la gubernatura de Chihuahua, empujando simultáneamente a Mayra Chávez hacia la contienda por la presidencia municipal de Ciudad Juárez.
La cristalización de la fórmula Andrea-Loera en los carteles de proselitismo político anticipa una confrontación inevitable entre dos proyectos hegemónicos que se disputan el control absoluto de Morena en el estado. Al cerrarse los canales de negociación y apostar por la imposición de bloques cerrados, el partido oficial en Chihuahua transforma su proceso interno en una guerra de exterminio político, donde los equilibrios regionales quedan subordinados a una confrontación de cúpulas que definirá el futuro inmediato de la izquierda en la entidad.
Sólo Chaparro pasa filtros de integridad: Bonilla
Durante una reciente entrevista concedida a Beatriz Pagés y Carlos Alazraki en Atypical TeVe, el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, desglosó el panorama político rumbo a la sucesión estatal y sostuvo que la contienda interna de Morena no se reduce a un duelo binario.
Frente a la confrontación de los bloques encabezados por Ricardo Monreal y Ariadna Montiel, inclinados hacia la figura de Cruz Pérez Cuéllar, frente al sector respaldado por Adán Augusto López en favor de Andrea Chávez, Bonilla planteó la existencia de un escenario alternativo.
A juicio del edil, los señalamientos de corrupción y las disputas de facciones que pesan sobre los principales aspirantes abren la puerta a una tercera opción dentro del movimiento guinda. En este contexto, mencionó al profesor Martín Chaparro como un perfil anclado en las bases fundacionales, libre de vínculos con grupos delictivos y exento de cuestionamientos por manejos irregulares.
La hipótesis planteada por Bonilla en el espacio de análisis nacional adquiere relevancia si la dirigencia nacional de Morena, encabezada por figuras como Citlalli Hernández, decide aplicar de manera estricta los denominados filtros de integridad en la selección de sus candidatos para los comicios venideros.
Si bien la postulación de una figura como Chaparro puede percibirse en el corto plazo como un escenario improbable debido a la correlación de fuerzas actuales, el cumplimiento riguroso de los estatutos éticos del partido oficial obligaría a replantear las cartas sobre la mesa para evitar candidaturas vulnerables por cuestionamientos públicos.
Más allá de la disputa interna, el alcalde capitalino advirtió sobre el modelo de administración que, desde su perspectiva, se instalaría en el estado en caso de un triunfo de la oposición.
Bonilla sentenció que el hipotético relevo partidista en Chihuahua no derivaría en la figura tradicional de un gobernador con autonomía de gestión, sino en la designación de un gerente político subordinado de manera directa a las directrices emitidas desde Palacio Nacional. Con ello, el munícipe buscó contraponer la administración local actual con un esquema de subordinación federal que, según su lectura, anularía la soberanía en la toma de decisiones regionales.
Al termino de la entrevista de una hora, por teléfono, saludo a Alito Moreno, líder nacional del PRI, hablaron brevemente y en buen afán de ir en alianza en Chihuahua, Marco Bonilla recordó que el es alcalde de la alianza PAN/PRI/PRD, y acordaron una reunión en Chihuahua…la alianza camina.



