Washington, D.C. – El presidente Donald Trump se reunió este viernes en la Casa Blanca con altos ejecutivos de las principales compañías petroleras estadounidenses para abordar la reactivación de la industria petrolera de Venezuela, apenas días después de la captura del exmandatario Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense.
La cita, que incluyó a representantes de ExxonMobil, Chevron, ConocoPhillips y otras firmas, se centró en un ambicioso plan de inversión que Trump cifró en al menos 100 mil millones de dólares para reconstruir la deteriorada infraestructura petrolera venezolana. El mandatario insistió en que las empresas contarán con “protección total” del gobierno estadounidense, lo que garantizaría la seguridad de sus operaciones y un retorno rentable.
Trump ha reiterado que la inversión en el sector petrolero venezolano fue uno de los principales motores de la intervención que culminó con la detención de Maduro, acusado de narcoterrorismo y tráfico de cocaína. Según el presidente, las compañías estadounidenses “arreglarán la infraestructura rota” y ayudarán a generar ingresos para Venezuela, mientras el gobierno de EE.UU. mantendrá un control indefinido sobre las ventas de crudo, en coordinación con las autoridades interinas.
Los ejecutivos, sin embargo, mostraron cautela. El CEO de ExxonMobil, Darren Woods, describió al país como “actualmente no invertible” debido a la inestabilidad política y los riesgos de seguridad, mientras otros líderes evitaron compromisos firmes inmediatos. El secretario de Energía, Chris Wright, presionó por avances concretos en los próximos 18 meses, destacando el potencial de aumentar la producción rápidamente.
El encuentro ocurre en medio de un contexto de tensión: Venezuela ha liberado presos políticos como gesto de cooperación y ha aceptado entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a EE.UU. Trump planea reunirse próximamente con la líder opositora María Corina Machado y ha ofrecido oportunidades a empresas de China y Rusia bajo supervisión estadounidense.
Expertos advierten que el plan enfrenta obstáculos legales, políticos y logísticos, y que la reconstrucción podría requerir más de 180 mil millones de dólares a largo plazo. Mientras tanto, críticos ven en la estrategia un intento de control directo sobre las mayores reservas petroleras del mundo.
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