Washington, D.C. — El gobierno de Estados Unidos, a través del Departamento de Energía, está coordinando la venta de aproximadamente 50 millones de barriles de petróleo venezolano que permanecían almacenados en el país debido al bloqueo parcial impuesto por la administración de Donald Trump a los buques tanqueros venezolanos a finales de diciembre pasado.
Según fuentes familiarizadas con el acuerdo, que pidieron no ser identificadas, la primera transacción ya se concretó y las ventas se prolongarán de manera indefinida. Un portavoz del Departamento de Energía confirmó: “La primera venta ya se ha producido y las ventas continuarán indefinidamente”.
El mecanismo involucra a dos grandes empresas de comercio de materias primas: Trafigura y Vitol, contactadas por funcionarios estadounidenses días después de la captura del presidente Nicolás Maduro el 3 de enero por fuerzas especiales de EE.UU. Estas compañías han pagado al gobierno venezolano una porción significativa del crudo asignado, con más de cuatro millones de barriles ya enviados, principalmente a instalaciones de almacenamiento en islas del Caribe como Curazao, Santa Lucía y Bahamas. Se espera que gran parte termine en refinerías estadounidenses.
El precio acordado ronda los 50 dólares por barril, superior a los aproximadamente 30 dólares que Venezuela recibía previamente por envíos a China evadiendo sanciones. Una portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, destacó que se trata de un “acuerdo energético histórico” que beneficia a ambos pueblos, mientras se facilitan conversaciones con empresas petroleras para inversiones que restauren la infraestructura venezolana.
La operación es clave para prevenir el colapso de la industria petrolera, principal fuente de ingresos del país. Antes de la intervención, PDVSA estaba a días de cerrar la principal zona productora por falta de almacenamiento, lo que habría causado daños irreversibles a los yacimientos. Economistas locales advierten que la continuación del bloqueo habría agravado la crisis humanitaria al limitar importaciones y servicios básicos.
El gobierno interino de Delcy Rodríguez, quien asumió con respaldo estadounidense tras la detención de Maduro (actualmente juzgado en Nueva York por narcotráfico), busca estabilizar la economía. Se trabaja en desbloquear fondos de ventas para inyectarlos en la economía, posiblemente relajando sanciones y reactivando un esquema similar al implementado con Chevron bajo la administración Biden, que canalizaba dólares a través de bancos privados.
La secretaria de prensa Karoline Leavitt mencionó un valor de 500,000 millones de dólares, aunque fuentes cercanas a la industria aclararon que se trata de unos 500 millones de dólares, correspondientes a pagos iniciales por el crudo.
Expertos como Tamara Herrera anticipan una reducción en la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el paralelo, mientras Asdrúbal Oliveros proyecta un crecimiento económico del 10-12% en 2026, impulsado por la recuperación petrolera. La producción podría alcanzar 1.5 millones de barriles diarios a mediados de año, desde los 1.2 millones de diciembre.
No obstante, persisten dudas sobre la base legal de las negociaciones y riesgos de corrupción en los procesos de adjudicación, como señaló el economista Francisco Rodríguez en redes sociales.
El acuerdo representa un giro drástico en las relaciones bilaterales tras años de sanciones, y abre la puerta a inversiones estadounidenses en las mayores reservas probadas del mundo.
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