(Discurso completo de Mark Carney en Davos – 20 de enero de 2026)
«Es un placer —y un deber— estar con ustedes esta noche, en este momento crucial que atraviesan Canadá y el mundo.
Hoy hablaré de la ruptura del orden mundial, del fin de la grata ficción y del amanecer de una realidad brutal en la que la geopolítica de las grandes potencias no tiene freno.
Sabemos que el antiguo orden no volverá. No deberíamos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia.
Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo lo que llamábamos el orden internacional basado en reglas. Nos unimos a sus instituciones, elogiamos sus principios, nos beneficiamos de su previsibilidad… este acuerdo ya no funciona.
Estamos en medio de una ruptura, no de una transición.
Durante las últimas dos décadas se ha producido una serie de shocks: la crisis financiera, el auge de China, la pandemia, la guerra en Ucrania, la inflación persistente y ahora la vuelta de un nacionalismo económico agresivo en las grandes potencias.
Los grandes poderes están utilizando la integración económica como un arma. Las cadenas de suministro se han convertido en cadenas de dependencia. El comercio se ha convertido en coerción. Las sanciones son ahora la norma, no la excepción.
El resto del mundo lucha por seguir el ritmo, y mucho menos por elaborar una respuesta coherente y efectiva.
Pero algunos líderes comienzan a encontrar su lugar. Las potencias medias —países como Canadá, pero también muchos en Europa, Asia y América Latina— no son impotentes. Tenemos la capacidad de construir un nuevo orden que abarque nuestros valores: respeto por los derechos humanos, desarrollo sostenible, solidaridad, soberanía e integridad territorial de los distintos Estados.
Las potencias medias deben actuar juntas. Si no estás en la mesa, estás en el menú.
Canadá no se retirará. No construiremos fortalezas. Un mundo de fortalezas será más pobre, más frágil y menos sostenible.
En cambio, Canadá adoptará un enfoque realista basado en valores: pragmático pero principista. Diversificaremos nuestras asociaciones. Construiremos autonomía estratégica. Invertiremos en resiliencia. Defenderemos el multilateralismo donde funcione y crearemos coaliciones de los dispuestos donde no funcione.
No aceptaremos la ilusión de que podemos volver al pasado. Construiremos algo mejor: más justo, más inclusivo, más resistente.
A nuestros aliados: únanse a nosotros. A las grandes potencias: sepan que no estamos dispuestos a ser peones en su tablero.
Gracias.»
(El discurso recibió una ovación de pie prolongada según reportes de varios medios y del propio WEF).
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