COPENHAGUE, Dinamarca .— Mette Frederiksen insistió en que, aunque la seguridad en el Ártico es un tema legítimo para la alianza atlántica, “no podemos negociar sobre nuestra soberanía”. La mandataria danesa subrayó que solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre asuntos que les competen directamente.
El giro se produjo después de que Trump cancelara abruptamente la amenaza de imponer aranceles a ocho países europeos —incluida Dinamarca— a partir del 1 de febrero, con los que pretendía presionar para que Washington asumiera el control de Groenlandia, territorio semiautónomo danés y miembro de la OTAN a través de Copenhague.
Trump había insistido previamente en adquirir la isla “incluidos los derechos, la titularidad y la propiedad”, aunque aclaró que no recurriría a la fuerza. Tras su reunión con Rutte en Davos, el mandatario estadounidense anunció en Truth Social un “marco” de acuerdo sobre Groenlandia y la región ártica en general, vinculándolo a discusiones sobre el programa de defensa antimisiles Cúpula Dorada (Golden Dome), un ambicioso sistema multicapa valorado en 175,000 millones de dólares que incluiría por primera vez armamento estadounidense en el espacio.
Trump ofreció pocos detalles y alegó que las negociaciones continúan. La OTAN, por su parte, negó categóricamente cualquier propuesta de compromiso sobre la soberanía danesa. Rutte, en una entrevista con Fox News, afirmó que el tema de la soberanía “no se planteó” en sus conversaciones con Trump, y que el foco estuvo en proteger la región ártica ante la creciente actividad de Rusia y China.Frederiksen explicó en un comunicado que había mantenido un diálogo continuo con Rutte antes y después de su encuentro con Trump. Calificó de “bueno y natural” que se discuta la seguridad ártica en el seno de la OTAN, pero reiteró la posición firme del Reino de Dinamarca: se puede negociar sobre política, seguridad, inversiones y economía, “pero no sobre nuestra soberanía”.
“He sido informada de que ese no ha sido el caso”, añadió, y expresó la disposición de Dinamarca a seguir un “diálogo constructivo” con aliados para reforzar la seguridad en el Ártico —incluido el programa Cúpula Dorada—, “siempre que se haga con respeto por nuestra integridad territorial”.
La portavoz de la OTAN, Allison Hart, confirmó que Rutte no propuso ningún compromiso soberano y que las conversaciones entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos continuarán con el objetivo de evitar que Rusia o China ganen terreno económico o militar en la isla.
Misión de vigilancia y seguridad en Groenlandia
En el parlamento danés, Christan Friis Bach, presidente del comité de política exterior, abogó por una misión de vigilancia y seguridad de la OTAN “consolidada y permanente” en el Ártico, similar a la Baltic Sentry en el mar Báltico.
En las calles de Copenhague, la reacción fue de escepticismo hacia el cambio de postura de Trump. Louise Pedersen, de 22 años, dijo a la AP: “Este hombre ha dicho muchas cosas y ha hecho muchas diferentes a lo que dice. Me cuesta creerlo. Es aterrador que estemos así en 2026”. Agregó que son los groenlandeses quienes deben decidir sobre su tierra, “no Donald Trump”.Poul Bjoern Strand, de 70 años, coincidió: “No confío realmente en nada de lo que dice el señor Trump”. Sobre ceder territorio, afirmó: “Eso no es lo que quieren los groenlandeses, ni los daneses”.
El canciller alemán Friedrich Merz, uno de los líderes amenazados por aranceles, dio la bienvenida al cambio de Trump y subrayó que proteger Groenlandia y el norte es un “interés transatlántico común”. “Defenderemos los principios de soberanía e integridad territorial”, declaró en Davos, y apoyó las conversaciones entre Dinamarca, Groenlandia y EE.UU. en esa base.
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