La Habana, Cuba. – El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rechazó este domingo las crecientes presiones del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien anunció el fin definitivo del suministro de petróleo y recursos financieros venezolanos a la isla, y urgió a La Habana a “llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”.
En una serie de mensajes publicados en la red social X, Díaz-Canel calificó de inmorales las declaraciones de Washington y afirmó que “no tienen moral para señalar a Cuba en nada, absolutamente en nada, quienes convierten todo en negocio, incluso las vidas humanas”.
El gobernante cubano respondió directamente a las amenazas de Trump, quien en Truth Social escribió: “¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA – CERO!”, argumentando que la isla dependió durante años del crudo venezolano a cambio de “servicios de seguridad” para los gobiernos chavistas, relación que, según el presidente estadounidense, terminó tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Díaz-Canel acusó a sus críticos de actuar “enfermos de rabia por la decisión soberana de este pueblo de elegir su modelo político” y atribuyó las severas carencias económicas de Cuba a las “draconianas medidas de asfixia extrema” impuestas por Estados Unidos durante seis décadas, en alusión al embargo comercial.
“Quienes culpan a la Revolución de las severas carencias económicas que padecemos deberían callar por vergüenza. Porque saben y lo reconocen que son fruto de esas medidas”, enfatizó.
El presidente cubano cerró su mensaje con un tono de resistencia: “Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede, es agredida por Estados Unidos hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la Patria hasta la última gota de sangre”.
La declaración se produce en medio de una profunda crisis energética en la isla, agravada por la reducción progresiva del petróleo venezolano —que cubría hasta la mitad de las necesidades internas— y los frecuentes apagones que afectan la vida cotidiana de los cubanos.
Trump también reposteó un mensaje en el que se sugería que el secretario de Estado, Marco Rubio —hijo de inmigrantes cubanos—, podría ser presidente de Cuba, lo que intensificó las tensiones bilaterales.
La respuesta de Díaz-Canel refuerza el discurso tradicional de soberanía y resistencia del gobierno cubano ante lo que califica como injerencia externa, mientras la isla enfrenta uno de sus momentos más frágiles en décadas.
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