La Habana, Cuba.- El presidente cubano Miguel Díaz-Canel advirtió este lunes que cualquier agresión militar de Estados Unidos contra la isla provocaría “un baño de sangre de consecuencias incalculables” y un impacto destructivo para la paz y la estabilidad regional, en medio de una fuerte escalada de tensiones bilaterales.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Díaz-Canel calificó las amenazas estadounidenses como “un crimen internacional” incluso antes de materializarse. “Cuba no representa una amenaza, ni tiene planes o intenciones agresivas contra ningún país. No los tiene contra EE.UU., ni los ha tenido nunca”, escribió el mandatario. Agregó que la isla, que ya enfrenta una “agresión multidimensional” por parte de Washington, tiene “el derecho absoluto y legítimo a defenderse de una arremetida bélica”.
Las declaraciones responden directamente a un informe publicado el domingo por el medio Axios, que citó inteligencia clasificada estadounidense. Según el reporte, Cuba ha adquirido más de 300 drones militares de Rusia e Irán desde 2023, los ha almacenado en sitios estratégicos y ha discutido planes para emplearlos contra objetivos como la base naval de Guantánamo, buques estadounidenses en el Caribe y posiblemente instalaciones en Key West, Florida. El informe también menciona la presencia de asesores militares iraníes en La Habana.
Contexto de la crisisLa tensión se ha intensificado bajo la segunda administración de Donald Trump, que ha aplicado una política de “máxima presión” con sanciones reforzadas, un bloqueo petrolero efectivo desde inicios de 2026 y vuelos de vigilancia incrementados. Funcionarios estadounidenses han calificado a Cuba como una “amenaza creciente” debido a sus vínculos con Rusia, Irán y China, y han preparado planes de contingencia que incluyen desde ataques aéreos limitados hasta una posible invasión terrestre.
Cuba atraviesa una profunda crisis interna: apagones masivos por falta de combustible, escasez crónica de alimentos y medicinas, y protestas esporádicas. El gobierno cubano denuncia que esta situación humanitaria es resultado del embargo económico estadounidense, mientras Washington acusa al régimen de represión y de convertirse en un punto de inestabilidad regional.
El canciller Bruno Rodríguez Parrilla también ha utilizado el término “baño de sangre” y ha acusado a EE.UU. de fabricar un “expediente fraudulento” para justificar una intervención. Las autoridades cubanas han activado medidas de Defensa Civil y distribuido guías de preparación ante posibles ataques.
Reacciones y análisisDesde Washington, fuentes oficiales han indicado que no consideran a Cuba una amenaza inminente, pero sí ven con preocupación el desarrollo de capacidades de drones inspiradas en conflictos como la guerra en Ucrania. Analistas internacionales coinciden en que una operación militar a gran escala contra Cuba sería extremadamente costosa en términos humanos y políticos, dada la geografía de la isla, la doctrina cubana de “guerra de todo el pueblo” y las posibles repercusiones en América Latina.
Históricamente, la retórica de resistencia ante una posible invasión estadounidense remite a episodios como la invasión de Bahía de Cochinos en 1961 o la Crisis de los Misiles de 1962. En el actual contexto, las declaraciones de Díaz-Canel elevan el tono confrontacional, aunque expertos consideran improbable una invasión terrestre plena por sus altos costos y complejidades.
La situación sigue evolucionando rápidamente, con posibles nuevas sanciones estadounidenses esta semana y un clima de incertidumbre que afecta tanto la estabilidad en el Caribe como las relaciones hemisféricas.
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