Ciudad de México.- Cada 10 de mayo, México se detiene por las madres. Flores, restaurantes abarrotados, festivales escolares y tráfico colapsado marcan una de las celebraciones más arraigadas y rentables del año. Sin embargo, detrás de las serenatas y regalos existe una historia menos conocida: la festividad surgió en la década de 1920 como respuesta conservadora al avance del feminismo.
Según la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), los gastos van desde arreglos de flores con chocolates por 620 pesos hasta paquetes de spa que superan los 4,200 pesos. Las reservaciones en restaurantes se programan con semanas o meses de antelación y algunos negocios reportan incrementos de ventas de hasta 60 por ciento.
La historiadora Susana Vargas Cervantes, doctora por la Universidad McGill, explica que el origen se remonta al 13 de abril de 1922, cuando el periódico Excélsior lanzó una convocatoria para instituir el Día de las Madres. La iniciativa respondió al Primer Congreso Feminista de Yucatán en 1916, donde cientos de mujeres discutieron educación, sufragio y sexualidad, y circulaban materiales sobre métodos anticonceptivos.
“Tenemos como una capa de sentir el Día de las Madres como un deber casi nacional, pero que está escondiendo muchas capas de ideología, tanto de la mexicanidad como la capitalista, que trabajan a la par”, señala Vargas Cervantes.
La campaña contó con el respaldo del secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, quien promovió homenajes escolares a las “santas y abnegadas mujeres”. Ese mismo año, la Iglesia católica legitimó la fecha y reforzó la imagen de la madre abnegada dedicada exclusivamente a la procreación.
Desde el Porfiriato, la figura de la mujer-madre se había posicionado como pilar para formar ciudadanos con valores capitalistas. En 1944, el presidente Manuel Ávila Camacho colocó la primera piedra del Monumento a la Madre, inaugurado en 1949 por Miguel Alemán Valdés. Para entonces, la fecha ya formaba parte de la política de Estado.
Sin embargo, desde los años setenta los grupos feministas han cuestionado el mito de la madre abnegada y reclamado maternidad libre y derecho al aborto. Hoy, el mismo Monumento a la Madre se ha convertido en punto de protesta.
Este 10 de mayo de 2026, colectivos de madres buscadoras marcharán en la Ciudad de México hacia el Ángel de la Independencia bajo la consigna “No hay nada que festejar”. Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas, al 5 de mayo de 2026 hay 133,679 personas desaparecidas en el país.
“Siempre ha habido protesta y resistencia en contra de esta ideología. Y entre más dominación, más resistencia”, concluye Vargas Cervantes.
(Con informacion de El País)
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