Reyes Sandoval, quien asumió la dirección en 2022, concluye así un periodo que inició con expectativas de fortalecimiento académico pero que se vio ensombrecido en los últimos meses por denuncias de presunto mal manejo presupuestal, recortes en servicios estudiantiles y disputas legales con la histórica Fundación Politécnico A.C.
Los estudiantes denunciaron una “decadencia institucional” agravada por recortes presupuestales, centralización de recursos y la terminación unilateral —en julio de 2025— del convenio de colaboración con la Fundación Politécnico. Esta decisión generó una ruptura que derivó en denuncias penales y civiles presentadas por la Fundación contra Reyes Sandoval por presuntos delitos de peculado, tráfico de influencias y uso ilícito de atribuciones. La creación de un nuevo patronato, denominado Corazón Guinda y Blanco, para captar donativos fue señalada como parte del conflicto.
En respuesta a las protestas, que incluyeron marchas en el Casco de Santo Tomás y bloqueos viales, el director defendió en diversas ocasiones la fiscalización del IPN y el manejo de sus recursos. Sin embargo, la presión continuó. En fechas recientes, la presidenta Claudia Sheinbaum pidió al funcionario aclarar las irregularidades en el manejo de donativos ante la Comisión de Selección y Evaluación de la Secretaría de la Función Pública.
La salida de Reyes Sandoval coincide con el anuncio de la mandataria de democratizar el proceso de elección del próximo director. Sheinbaum instruyó al secretario de Educación Pública, Mario Delgado, a preparar una consulta entre la comunidad politécnica para integrar una terna de candidatos, rompiendo con la tradición de designación directa por parte del Ejecutivo federal. El cambio en la dirección se prevé para diciembre de este año.
Hasta el momento, no se ha detallado el motivo oficial de la renuncia ni el nombre de quien asumirá de forma interina la Dirección General. La comunidad politécnica espera que el proceso de transición permita atender las demandas pendientes en materia de presupuesto, infraestructura y transparencia que han marcado los últimos meses del actual periodo. La renuncia de Arturo Reyes Sandoval cierra un capítulo polémico en la historia reciente del IPN, una de las instituciones educativas más importantes de México, y abre la puerta a un posible replanteamiento en su gobernanza y financiamiento.



