TULA, Hgo. – La planta cementera de la Cooperativa La Cruz Azul en Hidalgo cumple este enero de 2026 más de tres años en paro operativo, sumida en un conflicto interno que ha escalado a niveles críticos de violencia y parálisis económica. A pesar de los constantes llamados a la intervención gubernamental, la disputa por el control de las instalaciones en Ciudad Cooperativa sigue sin resolverse, afectando el sustento de cientos de familias.
Crisis operativa y económica
La planta de Tula, que antes de la pugna generaba cerca del 40% de la producción total de cemento del grupo, permanece inoperativa y sin suministro eléctrico desde hace más de dos años. Esta parálisis ha acumulado pérdidas estimadas en más de 5,400 millones de pesos y la merma de 13 millones de toneladas de cemento. Para compensar esta falta, la cooperativa ha tenido que forzar la producción en sus unidades de Oaxaca, Aguascalientes y Puebla.
Un conflicto de dos bandos
La pugna se divide entre el grupo que ostenta la administración legal a nivel nacional y los trabajadores disidentes que mantienen la posesión física de la planta en Hidalgo. Mientras la directiva oficial ha excluido formalmente a más de 100 socios involucrados en la toma de instalaciones, el bando opositor defiende su derecho a resguardar la fábrica. El enfrentamiento ha dejado un saldo histórico de ocho muertes y múltiples intentos de toma por la fuerza.
Proyecciones y futuro
A pesar de la crisis en Hidalgo, la Cooperativa busca expandirse con la construcción de una nueva planta en Seybaplaya, Campeche, cuya inauguración se proyecta para diciembre de 2026. En el ámbito deportivo, el equipo de fútbol Cruz Azul también enfrenta las consecuencias de este conflicto, lidiando con irregularidades fiscales reportadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la búsqueda de un estadio propio tras operar bajo una sede provisional en este Clausura 2026.



