CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.— La circulación vehicular en la carretera federal 45, que conecta a la capital del estado con Ciudad Juárez, continúa enfrentando severas complicaciones debido a la persistencia de múltiples filtros de revisión e inspección operados por corporaciones federales y castrenses.
Usuarios, transportistas y legisladores han intensificado sus reclamos ante la presencia de hasta tres puntos de control distintos en un tramo aproximado de 150 kilómetros, lo que colapsa de manera recurrente el tránsito en ambos sentidos de la vía Panamericana.
Entre las quejas más concretas documentadas por automovilistas destacan las largas filas de hasta dos kilómetros y tiempos de espera superiores a una hora y media únicamente por concepto de revisiones. Los inconformes señalan que, además del tradicional retén militar de Puestos de Revisión Carreteros (Precos) en Samalayuca —el cual ha intensificado revisiones minuciosas maleta por maleta incluso en dirección hacia el sur—, se han sumado puntos temporales o fijos instalados por la Guardia Nacional, personal de instancias federales de seguridad y operativos especiales de la Fiscalía General de la República (FGR) a la altura de kilómetros como el 302 y 312.
Las inspecciones, realizadas en muchos casos al pie de la autopista ante la falta de infraestructura adecuada en los puntos aleatorios, obligan a detener la marcha de automóviles particulares, autobuses de pasajeros y transporte de carga.
Aunado a los retrasos logísticos y comerciales, el problema ha escalado al ámbito político y social. Representantes populares y sectores ciudadanos han advertido sobre el riesgo de presuntos abusos y extorsiones, señalando que los vehículos con placas extranjeras —principalmente procedentes de estados norteamericanos como Texas, Nuevo Mexico o Arizona— son los más inspeccionados de forma discrecional, lo que vulnera el libre tránsito de turistas y connacionales que visitan la entidad.
Aunque las autoridades federales y castrenses justifican estas acciones bajo el argumento de inhibir el tráfico de armas, drogas, divisas o migrantes, los sectores afectados exigen una revisión profunda de la estrategia de seguridad en las carreteras de Chihuahua para evitar que los filtros se conviertan en cuellos de botella que afecten la economía y la movilidad regional.



