CIUDAD DE MÉXICO.— Un análisis detallado de la investigación realizada por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad revela cómo Alejandro Enrique Arcos Romero, identificado por autoridades mexicanas y estadounidenses como un operador financiero clave de la mafia rumana encabezada por Florian Tudor, logró infiltrarse en la Agencia Nacional de Aduanas de México y mantiene una cercana relación política con Rafael Marín Mollinedo.
Los antecedentes del caso documentan que la Unidad de Inteligencia Financiera bloqueó en febrero de 2021 las cuentas bancarias de Arcos Romero dentro de la llamada Operación Caribe. Dicha acción derivó de una solicitud formal enviada el 26 de noviembre de 2020 por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, a través del Buró Federal de Investigaciones, que exigía congelar los recursos de 72 personas físicas y morales ligadas a la red de clonación de tarjetas y blanqueo de capitales que operaba en la Riviera Maya.
La estructura criminal liderada por Florian Tudor, detenido en mayo de 2021, utilizaba dispositivos skimmers en cajeros automáticos para clonar aproximadamente mil tarjetas mensuales y sustraer cantidades millonarias. Los documentos oficiales de la UIF señalan que Arcos Romero fungía como uno de los dos principales operadores financieros de la organización y participó en la creación de 14 empresas fachada para el lavado de dinero mediante la adquisición de bienes raíces, automóviles y joyas.
Entre las sociedades utilizadas para desviar recursos destaca Momvavi Grupo Constructor, la cual fue catalogada como fantasma por el Servicio de Administración Tributaria desde marzo de 2019 y tenía a Arcos Romero como accionista mayoritario. Asimismo, la autoridad fiscal detectó 21 cuentas bancarias a su nombre con movimientos atípicos, incluyendo una cuenta en BBVA que registró depósitos por 46.2 millones de pesos y retiros por 195.1 millones entre septiembre de 2015 y marzo de 2016, además de otra cuenta en Banco Santander con entradas por 39.5 millones y salidas por 42.3 millones de pesos.
Pese a los múltiples señalamientos internacionales y nacionales, Arcos Romero nunca fue detenido por las autoridades ministeriales. Tras la inmovilización de sus activos financieros, promovió diversas demandas de amparo para frenar posibles órdenes de aprehensión, las cuales fueron sobreseídas ante la negativa de existencia por parte de la Fiscalía General de la República.
A pesar de estos antecedentes de investigación criminal, Arcos Romero ingresó a la administración pública federal durante la gestión de Rafael Marín Mollinedo al frente de la Agencia Nacional de Aduanas de México, la cual abarcó de diciembre de 2022 a junio de 2023. Aunque su nombramiento no aparece en registros públicos de Declaranet o de la Plataforma Nacional de Transparencia, oficios internos y actas oficiales de entrega-recepción confirman que laboró directamente en la oficina del titular como su secretario particular y operador cercano.
Actualmente, Arcos Romero acompaña a Marín Mollinedo en sus actividades proselitistas dentro del proceso interno de Morena rumbo a la gubernatura de Quintana Roo. Diversos registros en video y fotografía documentan su presencia como escolta y asistente personal en eventos públicos, festejos y en su registro formal como aspirante realizado en la Ciudad de México. Adicionalmente, registros del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial muestran que Arcos Romero ha actuado como representante legal para registrar la marca política de Marín Mollinedo, consolidando un vínculo que persiste pese a las alertas de seguridad emitidas por agencias de inteligencia nacionales y extranjeras.



