Ciudad de México.– El Senado de la República aprobó la noche del miércoles, con 76 votos a favor, 5 en contra y 35 abstenciones, los incrementos arancelarios propuestos por el Ejecutivo federal a 1.440 partidas de productos importados de países con los que México no tiene tratado de libre comercio. Horas antes, la Cámara de Diputados había dado su visto bueno en una sesión que concluyó al amanecer.
Los nuevos aranceles, que entrarán en vigor en enero de 2026, alcanzan hasta el 50% y afectan principalmente textiles, calzado, electrodomésticos, vehículos, autopartes, plásticos y productos químicos. China será el país más impactado: en 2024 México importó de ese origen bienes por 130 mil millones de dólares, sólo por detrás de Estados Unidos.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum justificó la medida como una herramienta para proteger y fomentar la producción nacional. Sin embargo, especialistas consultados coinciden en que el verdadero objetivo es fortalecer la posición negociadora de México frente a Estados Unidos de cara a la revisión del T-MEC en 2026 y a las presiones del presidente electo Donald Trump.
“La razón de fondo tiene que ver con Estados Unidos y con obtener reducciones o exenciones a los aranceles que aún enfrenta México en acero, aluminio y sector automotriz”, explicó Óscar Ocampo, director de desarrollo económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco). El analista advirtió que la medida puede generar disrupciones en cadenas de suministro, elevar costos para la industria nacional y presionar la inflación en un contexto de menor crecimiento económico.
Pekín ya había expresado su rechazo cuando los incrementos fueron anunciados en septiembre. Por su parte, sectores empresariales mexicanos han alertado que los aranceles encarecerán insumos y afectarán la competitividad de empresas que dependen de importaciones asiáticas.
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