Ciudad de México.- Según un reporte de The New York Times, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos aportó información de inteligencia y apoyo en la planificación de la operación que resultó en la muerte de Francisco Efraín Beltrán de la Peña, alias “El Payín”, presunto operador del Cártel de Sinaloa, tras la explosión de la camioneta en la que viajaba el pasado 28 de marzo en la autopista México-Pachuca, cerca del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
De acuerdo con fuentes consultadas por el diario neoyorquino, entre ellas un exfuncionario y personas informadas sobre el caso, la CIA entregó datos sobre la ubicación del objetivo, pero no tuvo presencia física de agentes en el terreno durante la ejecución del operativo, que fue llevado a cabo por autoridades mexicanas.
El incidente ocurrió cuando la camioneta tipo Tacoma en la que se transportaban Beltrán y su chofer, Humberto Rangel Muñoz, explotó poco después de salir del AIFA. Ambas personas perdieron la vida en el lugar.
Este reporte del NYT matiza versiones previas difundidas por CNN, que sugerían una participación más directa de agentes de la CIA en un “asesinato selectivo” mediante un artefacto explosivo colocado en el vehículo, como parte de una supuesta campaña más amplia contra el crimen organizado en territorio mexicano.
Reacciones oficiales
El gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Fiscalía del Estado de México, rechazó cualquier intervención extranjera en operaciones letales dentro del país. Omar García Harfuch, titular de la dependencia, calificó las versiones como falsas y enfatizó que las acciones contra el crimen organizado son exclusivas de las autoridades nacionales.
Por su parte, la CIA también desmintió versiones que implicaban una participación operativa directa, aunque el NYT indica que la agencia mantiene cooperación en inteligencia con México contra los cárteles.
Hasta el momento, la Fiscalía General de la República mantiene abierta la investigación sobre las causas de la explosión, sin que se hayan confirmado detalles oficiales sobre el origen del artefacto o los responsables materiales del hecho.
El caso ha reavivado el debate sobre los límites de la cooperación bilateral en materia de seguridad entre México y Estados Unidos, especialmente en operaciones contra objetivos de alto valor en el narcotráfico.



