Ciudad de México.- La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana confirmó la detención de Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado”, uno de los presuntos autores intelectuales del asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo Rodríguez. El operativo, realizado el pasado 18 de noviembre en Morelia, representa un avance significativo en la investigación del crimen que conmocionó al país el 1 de noviembre, durante las celebraciones del Día de Muertos. Omar García Harfuch, titular de la dependencia, detalló en conferencia de prensa que la captura se logró gracias a un trabajo coordinado entre autoridades federales y estatales, que incluyó análisis de evidencias, inteligencia y vigilancia continua. Este suceso no solo desmantela parte de la estructura criminal responsable, sino que expone las profundas raíces de la violencia en una región disputada por grupos delictivos.
El homicidio de Manzo ocurrió en la plaza principal de Uruapan, conocida como la Pérgola Municipal, ante cientos de habitantes, incluidos niños y familias enteras. El edil, de 42 años, participaba en el encendido de un festival de velas cuando un atacante armado abrió fuego contra él. El agresor, identificado como Víctor Manuel “N”, fue abatido en el sitio por elementos de seguridad municipal, pero el daño ya estaba consumado. Manzo, quien había asumido el cargo como independiente tras distanciarse de Morena por desacuerdos en materia de seguridad, recibió impactos en el tórax y falleció minutos después en un hospital cercano. El hecho generó una ola de indignación nacional, con manifestaciones masivas en Michoacán que exigieron justicia y paz, aunque algunas derivaron en enfrentamientos con la policía en Morelia, donde reporteros sufrieron agresiones.
La captura en Morelia desarticula una célula clave
La detención de Jorge Armando “N” tuvo lugar en el centro de Morelia, capital de Michoacán, durante un operativo conjunto de la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Fiscalía General del Estado. Al momento de su arresto, las autoridades aseguraron un arma de fuego corta, cargadores abastecidos, una identificación falsa, dos teléfonos celulares, un vehículo y una bolsa con dosis de cristal, una droga sintética común en operaciones de bajo nivel del crimen organizado. García Harfuch enfatizó que “El Licenciado” no era un ejecutor directo, sino un líder operativo dentro de una célula delictiva vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación, responsable de planear y ordenar el ataque. Este grupo, afín al CJNG, opera en la región de Tierra Caliente y se dedica a la extorsión, el tráfico de drogas y el control de rutas de aguacate, un cultivo emblemático de Uruapan que genera miles de millones de pesos anuales.
La investigación reveló que la célula de “El Licenciado” mantenía una jerarquía estricta, con roles definidos para evitar filtraciones. Jorge Armando “N” se encargaba de la coordinación estratégica, mientras que otros miembros manejaban la logística en campo. Tras su captura, fue puesto a disposición de la Fiscalía federal, donde enfrenta cargos por homicidio calificado, delincuencia organizada y posesión ilegal de armas. Fuentes de la Secretaría de Seguridad indicaron que el detenido intentó evadir la localización cambiando repetidamente los chips de sus dispositivos, pero el rastreo de señales y el cruce de datos con cámaras de vigilancia lo delató. Este golpe al CJNG se enmarca en el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, impulsado por el gobierno federal tras el asesinato, que incluye el despliegue de más de mil elementos en la zona para reforzar patrullajes y desmantelar redes locales.
Reconstrucción del atentado paso a paso
La secuencia de eventos se reconstruyó con precisión gracias a revisiones de videovigilancia, testimonios de testigos y el análisis forense de dispositivos incautados. El 1 de noviembre, alrededor de las 18:06 horas, un mensaje en una aplicación de mensajería confirmaba la llegada de los operativos al sitio: una imagen de la jardinera cercana a la plaza servía como referencia para posicionarse. A las 19:45, se alertó que el objetivo, Carlos Manzo, acababa de ingresar al área del evento. Minutos después, a las 20:00, se ejecutó el disparo, con el tirador aproximándose a menos de tres metros del alcalde.
El caos fue inmediato: familias huyeron despavoridas, mientras guardias municipales respondían al fuego cruzado. Un video capturado en el momento muestra a Ramiro “N”, uno de los coordinadores en sitio, enviando actualizaciones en tiempo real: a las 20:00, informó que las autoridades habían sometido al tirador y que Manzo recibía atención médica. Posteriormente, solicitó la extracción de Fernando Josué “N”, su compañero, quien había participado en el reconocimiento previo del lugar. La orden explícita, según los chats recuperados, era clara: eliminar a Manzo “incluso si iba acompañado”, sin importar el entorno público. Esta frialdad operativa subraya la profesionalización de estas células, donde el fracaso no se tolera.
Mensajes que delatan la cadena de mando
El hallazgo de los teléfonos de Ramiro “N” y Fernando Josué “N”, localizados sin vida el 10 de noviembre en la carretera Uruapan-Paracho, fue pivotal. Ambos cuerpos presentaban signos de ejecución, envueltos en plásticos, un método típico de ajustes de cuentas internos en el crimen organizado. En los dispositivos, una aplicación de mensajería grupal dirigida por “El Licenciado” detallaba la planificación: desde el reclutamiento del tirador hasta la ruta de escape. Ramiro, además de coordinador, fungía como instructor de armas en la célula, capacitando a reclutas en el manejo de pistolas y rifles para operaciones urbanas.
Estos intercambios no solo confirmaron la autoría intelectual de Jorge Armando “N”, sino que expusieron tensiones internas. Fuentes de la Fiscalía de Michoacán sugieren que la muerte de los dos implicados fue un castigo por el fracaso parcial del atentado, ya que el tirador fue neutralizado antes de huir. Un adolescente de 16 años, presuntamente vinculado como vigía, también apareció ejecutado días después, lo que ilustra la espiral de violencia que sigue al crimen inicial. La Fiscalía General del Estado, encabezada por Carlos Torres Piña, ha procesado estos datos para mapear la red completa, identificando al menos tres niveles jerárquicos más.



