Barcelona, España.- Barcelona acoge este fin de semana la primera edición de la Global Progressive Mobilisation, un ambicioso foro internacional que reúne a miles de representantes de partidos progresistas, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil, académicos y activistas de más de 50 países con el objetivo de articular una respuesta coordinada al auge de la ultraderecha y los desafíos globales.
La iniciativa, impulsada principalmente por el presidente del Gobierno español y de la Internacional Socialista, Pedro Sánchez, junto al presidente del Partido de los Socialistas Europeos, Stefan Löfven, y con el respaldo clave del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, busca unir a las diferentes familias progresistas -socialdemócratas, socialistas y afines- que hasta ahora operaban en redes algo fragmentadas. Se celebra en la Fira de Barcelona y prevé congregar a más de 3,000 participantes, con más de un centenar de actividades, mesas redondas y debates.
El programa es amplio y aborda los grandes retos del momento: la defensa de la democracia y el multilateralismo frente a tendencias autoritarias, la regulación de las grandes tecnologías y la lucha contra la desinformación, la cohesión social y la reducción de desigualdades, la igualdad de género, la transición ecológica y el cambio climático, la gobernanza económica global y estrategias para mejorar los resultados electorales de las fuerzas progresistas.
Entre los ponentes destacan figuras como el propio Lula, el presidente de Colombia Gustavo Petro, la presidenta de México Claudia Sheinbaum, el viceprimer ministro británico David Lammy, la premio Nobel de la Paz filipina Maria Ressa, el líder indio Rahul Gandhi, la secretaria del Partido Demócrata italiano Elly Schlein, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea Teresa Ribera, el vicecanciller alemán Lars Klingbeil y representantes de sindicatos internacionales.
En paralelo a la Global Progressive Mobilisation se desarrollan otras dos citas de alto nivel que refuerzan el carácter político del fin de semana.La primera es la cumbre bilateral España-Brasil, que Sánchez y Lula presiden este viernes. En ella se firman acuerdos en materia económica, tecnológica, innovación y consular, y ambos mandatarios reiteran su compromiso con la paz y el multilateralismo.
Quince jefes de Estado y Gobierno en Barcelona
La segunda es la IV Reunión en Defensa de la Democracia, organizada por el Gobierno español y que reúne a una quincena de jefes de Estado y de Gobierno. Es la primera vez que asiste como presidenta Claudia Sheinbaum, un gesto que simboliza la distensión diplomática entre España y México tras años de tensiones. Entre los participantes figuran también Lula, Petro y el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa, entre otros.
Los organizadores presentan la Movilización Global Progresista como el intento más ambicioso hasta la fecha de construir una internacional progresista capaz de contrarrestar lo que describen como una ola reaccionaria y el avance de fuerzas nacionalistas y de ultraderecha en Europa, Estados Unidos y otras regiones. El lema implícito es la unidad: cuando los progresistas unen su voz, son fuertes. Se busca no solo debatir, sino aprobar una declaración conjunta de acciones comunes en defensa de la democracia, los derechos sociales y una transición justa.
La elección de Barcelona como sede responde tanto a su simbolismo político reciente como a la capacidad logística de la ciudad. El presidente catalán, Salvador Illa, ha dado la bienvenida a los participantes y ha llamado a recuperar el proyecto llamado humanidad.
Durante las jornadas se han escuchado llamamientos a regular rápidamente las grandes plataformas tecnológicas, denuncias contra la concentración de poder en manos de tecnooligarcas y mensajes de unidad bajo consignas como No pasarán o No tenemos miedo.
La cumbre concluye este sábado con una clausura en la que se espera una declaración final que marque el inicio formal de este nuevo movimiento progresista global. Organizaciones como la Internacional Socialista, el Partido de los Socialistas Europeos y la Alianza Progresista han coincidido en destacar que se trata de un punto de partida para coordinar mejor sus esfuerzos en los cinco continentes.
Con esta triple cita -bilateral España-Brasil, cumbre por la democracia y Movilización Progresista-, Barcelona se ha erigido durante dos días en la capital temporal del socialismo y el progresismo internacional.
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