WASHINGTON, D.C. — El hielo marino del Ártico tocó este invierno su nivel más bajo registrado, empatando el mínimo histórico para la estación de crecimiento, mientras el calentamiento global impulsa récords de calor en varios continentes.
El Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo informó que el pico invernal alcanzado en marzo se situó en 14.29 millones de kilómetros cuadrados, una cifra prácticamente idéntica a la del año pasado y considerada un empate por los científicos. Esta extensión es 1.36 millones de kilómetros cuadrados inferior al promedio de 1981-2010, equivalente al doble del tamaño de Texas.
“Se trata de un descenso constante durante el invierno y en el punto máximo”, explicó Walt Meier, científico principal del centro. “Las temperaturas más altas en la región polar reducen la oportunidad de que el hielo crezca”.
El hielo marino ártico es clave para el clima planetario porque refleja la radiación solar en verano. Su reducción permite que los océanos absorban más calor, acelerando el calentamiento del Ártico y potencialmente alterando patrones atmosféricos como la corriente en chorro, aunque esta relación aún genera debate científico. Además, afecta a especies como osos polares y focas, y abre nuevas rutas de navegación que generan cambios geopolíticos, especialmente en zonas como Groenlandia.
La noticia coincide con un marzo extremadamente cálido en diversas regiones. Dieciséis estados de Estados Unidos batieron récords de temperatura para el mes, mientras en México se rompieron miles de marcas, algunas superiores a las de mayo. En Asia, decenas de miles de récords mensuales fueron superados por márgenes de hasta 17-19°C, según el climatólogo Maximiliano Herrera, quien calificó el evento como “por mucho, el evento de calor más extremo en la historia climática mundial”.
Sin embargo, en contraste, la Antártida registró hace pocos días el día más frío de marzo en la historia, con -76.4°C.
El mínimo de hielo marino en septiembre, al final del verano ártico, es considerado el indicador más crítico del año. Meier señaló que partir de un máximo invernal bajo otorga una “ventaja inicial” al deshielo estival, aunque el invierno es más variable y no determina necesariamente un récord en verano.
El deshielo del hielo marino ártico no contribuye al aumento del nivel del mar, a diferencia del hielo terrestre.
En la Antártida, el hielo marino de febrero fue inferior al promedio de 30 años, pero no alcanzó los mínimos extremos de años recientes.
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