Ciudad de México.- El senador panista Ricardo Anaya Cortés lanzó una dura crítica contra el gobierno federal de Claudia Sheinbaum, al calificar como «mentira» el anuncio de una inversión de 57 mil millones de pesos para el denominado «Plan Michoacán por la Paz y la Justicia». Según el legislador, ese monto no aparece en el Presupuesto de Egresos de la Federación recién aprobado, lo que evidencia un engaño a la población del estado más afectado por la violencia.
En una sesión de la Comisión de Hacienda y Crédito Público del Senado, Anaya expuso que el plan, presentado como una respuesta integral a la crisis de inseguridad en Michoacán, carece de sustento financiero real. «Es un discurso político bienvenido, pero hay que hacerlo con honestidad. No se trata de promesas vacías que alimentan la desesperación de miles de familias», declaró el panista, quien ha sido uno de los voces más críticas contra las finanzas públicas de la Cuarta Transformación. La intervención de Anaya se dio en medio de un debate acalorado sobre el Paquete Económico 2025, donde ya había advertido sobre «trampas» en las proyecciones de ingresos y gastos del Ejecutivo.
«Se vale soñar, pero no engañar»: el origen de la polémica
La controversia estalló hace apenas unas horas, cuando Sheinbaum detalló en una conferencia matutina los pormenores del plan, que incluye el despliegue de 10 mil elementos de la Guardia Nacional y acciones en materia de desarrollo social y combate al crimen organizado. La mandataria prometió que estos recursos se canalizarían directamente a Michoacán para frenar la ola de homicidios y extorsiones que azota a productores agrícolas y comunidades indígenas. Sin embargo, Anaya contraatacó de inmediato, argumentando que una revisión exhaustiva del presupuesto federal revela la ausencia total de esa partida millonaria.
«Ciudadano, te pregunto: ¿qué pasa cuando tienes ingresos de 7 y gastas 9? Surgen deudas y los intereses crecen como bola de nieve», ilustró el senador con una analogía sencilla, recordando sus intervenciones previas contra el proyecto de ingresos de Sheinbaum, al que tildó de «utópico» por subestimar la inflación y sobrestimar la recaudación fiscal. Fuentes cercanas al PAN en el Senado confirmaron que Anaya presentó datos del Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Secretaría de Hacienda que respaldan su denuncia: el plan no fue incorporado ni como reprogramación ni como fondo extraordinario en el dictamen final aprobado por Morena y sus aliados.
La réplica no se hizo esperar. Voceros de la Presidencia minimizaron las acusaciones, calificándolas de «postura opositora predecible» y asegurando que los recursos provendrán de reasignaciones internas una vez que el plan entre en operación. No obstante, analistas financieros consultados por este medio advierten que tales maniobras podrían derivar en déficits estatales, agravando la deuda pública que ya supera el 50% del PIB nacional.
Violencia maquillada y promesas incumplidas: el contexto michoacano
Michoacán, epicentro de la producción de aguacate y limón, vive una escalada de violencia que ha cobrado cientos de vidas este año, con cárteles disputando rutas y territorios en la costa y la meseta purépecha. Anaya no solo cuestionó el financiamiento, sino la efectividad misma de la estrategia federal. «Mandar 10 mil soldados es un parche temporal; no resuelve los vínculos profundos entre autoridades locales y el crimen organizado. Mientras maquillen cifras de homicidios, como lo hicieron en sexenios pasados, la tragedia continúa», enfatizó el exaspirante presidencial, aludiendo a reportes independientes que contradicen las estadísticas oficiales de la Secretaría de Seguridad.
El senador panista, quien ha visitado el estado en múltiples ocasiones para denunciar el abandono federal, recordó que iniciativas similares anunciadas por Andrés Manuel López Obrador terminaron diluidas por falta de ejecución. «Nos mintieron con el fin de la corrupción y ahora repiten el guion con la paz. Las familias de Uruapan y Apatzingán merecen hechos, no discursos», agregó, en una alusión velada a los escándalos de desvíos en programas sociales que él mismo ha ventilado en tribuna.
La sesión legislativa concluyó sin resoluciones inmediatas, pero el intercambio ha encendido alarmas en el Congreso, donde la oposición busca aliados para exigir una auditoría independiente al presupuesto michoacano. Mientras tanto, en las calles de Morelia, productores locales expresan escepticismo: «Otra promesa más en el aire, como las de antes. ¿De dónde saldrá el dinero si ni en papel existe?», comentó uno de ellos a este reportero, reflejando el hartazgo acumulado por años de inseguridad rampante.
Con este nuevo frente abierto, Anaya consolida su rol como fiscalizador implacable del morenismo, aunque sus críticos lo acusan de oportunismo electoral de cara a las elecciones intermedias de 2027. Lo cierto es que el «Plan Michoacán» ya acumula sombras antes de despegar, y su viabilidad pende de un hilo presupuestal que, por ahora, parece inexistente.



