CANCÚN, Quintana Roo.- Dos años después de su inauguración, el Tren Maya, el ambicioso proyecto ferroviario de 1,500 kilómetros impulsado por el gobierno federal para impulsar el desarrollo del sureste mexicano, enfrenta serias dificultades operativas y no ha logrado reducir la pobreza en las comunidades locales, según un reportaje de la agencia Reuters.
A pesar de la inversión superior a los 25 mil millones de dólares, la venta de boletos apenas cubre una fracción de los costos de operación y la mayoría de los hoteles construidos a lo largo de la ruta permanecen vacíos.
Una revisión de datos del censo y entrevistas realizadas por Reuters a docenas de residentes en poblados cercanos a la vía férrea revelan que la pobreza sigue profundamente arraigada y que los empleos bien remunerados continúan siendo escasos.
En Vida y Esperanza, una pequeña comunidad de Quintana Roo ubicada a pocos metros de un depósito de mantenimiento del tren, los habitantes expresan decepción. Mary Sandra Peraza, madre de cuatro hijos de 30 años, señaló que las torres de electricidad del proyecto pasan prácticamente sobre su casa, pero su familia sigue dependiendo de un panel solar y un generador alquilado para cubrir sus necesidades básicas de energía.
“No es como si pidiéramos mucho. No hay ningún beneficio real para nosotros”, lamentó Peraza.
La única escuela primaria del poblado, que atiende a 35 alumnos, tampoco cuenta con servicio eléctrico estable. Su maestra, Lidia Patricia Chan Us, conocida como “Maestra Pati”, ha gestionado durante años la instalación de la red eléctrica, pero las autoridades le han informado que no es posible hasta que el terreno cuente con títulos de propiedad formales, un trámite burocrático común en las parcelas comunales rurales.
“Al principio, cuando llegó el proyecto, estábamos contentos. Algunos vendíamos comida a los trabajadores de la construcción. Pero cuando terminaron las obras, el beneficio se fue tan rápido como llegó”, relató la docente.
Datos oficiales indican que, en Quintana Roo, la proporción de hogares con electricidad registrada incluso disminuyó ligeramente durante el periodo de construcción del tren, a pesar de la instalación de nuevas subestaciones para alimentar la línea.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador promovió el Tren Maya como un eje para llevar desarrollo a las comunidades mayas y descentralizar el turismo más allá de Cancún. Sin embargo, los indicadores económicos muestran resultados mixtos y en gran parte temporales.
En 2023, el gasto federal asociado al proyecto provocó un crecimiento histórico del 13,2% en la economía de Quintana Roo. No obstante, en los primeros nueve meses de 2025 el estado registró una contracción del 9,7%, según datos del INEGI.
Aunque se ha reducido el desempleo y aumentado la contratación formal, alrededor del 60% de los trabajadores en la región de Yucatán siguen en empleos informales, sin prestaciones ni seguridad social.
Muchas comunidades mayas denuncian que, en lugar de progreso sostenido, el megaproyecto ha fragmentado sus bosques, afectado tierras comunales y tensionado sus tradiciones ancestrales, sin que los beneficios prometidos se hayan materializado de forma tangible.
Ante las críticas, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió el proyecto durante su conferencia matutina. “Ha ayudado al desarrollo regional, pero no es algo que suceda de la noche a la mañana”, afirmó.
Hasta el momento, ni la Secretaría de Educación Pública ni la Secretaría de la Defensa Nacional, encargada de operar el tren a través de una empresa estatal, han respondido a solicitudes de comentarios sobre la situación de las comunidades aledañas.



