El Paso, Texas.- El periodista mexicano Luis Chaparro, especialista en narcotráfico y director del canal Pie de Nota, destapó que los dos ciudadanos estadounidenses fallecidos en un accidente vial en la sierra de Chihuahua pertenecían a la CIA y formaban parte de una unidad operativa que participó en la localización y abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Según la investigación de Chaparro, los fallecidos fueron identificados como Richard Leiter Johnston III, de 36 años, y John Dudley Black, de 44 años. Sus cuerpos fueron recuperados tras el accidente y entregados a sus familias en el Consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez. No eran simples “instructores” en capacitación sobre drones, como inicialmente sugirió la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, sino agentes adscritos a la Dirección de Operaciones (ADO) de la CIA con base en Monterrey, Nuevo León.
Chaparro afirma que la unidad estaba integrada por al menos cuatro agentes de la CIA, no solo dos. Los otros dos, a los que identificó parcialmente como Rick, Jason y Mike, viajaban en otro vehículo del convoy. Estos operadores, según su reporte, desconfiaban de las autoridades mexicanas locales y utilizaban tecnología propia, como drones de vigilancia, para ubicar objetivos. La misma unidad habría proporcionado inteligencia clave para localizar a “El Mencho” en un complejo de cabañas dentro del Tapalpa Country Club, en Jalisco, el 22 de febrero de 2026. Esa información fue compartida con la Secretaría de la Defensa Nacional, lo que derivó en el operativo donde el capo resultó herido, trasladado en helicóptero y finalmente abatido.
El accidente ocurrió en las primeras horas del domingo 20 de abril de 2026, cuando el convoy regresaba de un operativo de dos días en la sierra de Guachochi y Morelos, donde se desmanteló uno de los mega-narcolaboratorios más grandes detectados en México, en la comunidad de El Pinal. Junto a los dos agentes estadounidenses murieron el director de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) de Chihuahua, Pedro Román Oseguera Cervantes (sin parentesco con “El Mencho”), y el oficial Manuel Genaro Méndez Montes. El vehículo en el que viajaban se salió de una carretera de montaña y cayó a un barranco.
La versión oficial de las autoridades mexicanas ha sido contradictoria. El fiscal general de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, inicialmente habló de un “encuentro casual” con instructores de la Embajada de Estados Unidos que impartían un curso sobre drones en la zona de Polanco, y negó que los estadounidenses hubieran participado en el operativo contra el narcolaboratorio. Chaparro califica estas declaraciones de “mentiras” y asegura que los agentes operaban en coordinación con la AEI, incluso portando uniformes de esa corporación, y que algunos mandos de la SEDENA estaban al tanto de su presencia.
La revelación de Chaparro, que difundió la información antes que medios como The Washington Post, ha generado cuestionamientos sobre el nivel real de cooperación de inteligencia entre México y Estados Unidos durante el gobierno de la Cuarta Transformación, así como posibles violaciones al artículo 33 constitucional o a la Ley de Seguridad Nacional por la presencia operativa de agentes extranjeros en territorio nacional. Hasta el momento, ni la CIA ni el gobierno estadounidense han confirmado oficialmente los nombres ni los detalles operativos, mientras que el caso sigue bajo investigación y podría escalar a tensiones diplomáticas.
Chaparro, conocido por sus reportajes de alto riesgo sobre cárteles, ha insistido en que la unidad de la CIA en Chihuahua llevaba operando desde al menos enero de 2026 en múltiples acciones contra el crimen organizado, priorizando el uso de tecnología avanzada ante la desconfianza hacia ciertas autoridades locales.



