Orlando, Florida.- El director de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terrance Cole, advirtió sobre la existencia de una peligrosa conexión entre las organizaciones del narcotráfico y el Gobierno de México, calificándolos como entes inseparables. Los pronunciamientos del funcionario federal se realizaron en Orlando, Florida, durante su discurso de inauguración en la primera Cumbre por una América Libre de Fentanilo, en un contexto de alta fricción diplomática y de seguridad entre las administraciones del presidente Donald Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum.
Cole enfatizó en la sede del evento en Florida que la corporación antinarcóticos enfoca toda su capacidad operativa en combatir a las redes criminales, sus lavadores de dinero, distribuidores y proveedores de precursores químicos, situando la presunta colusión de autoridades mexicanas como una prioridad máxima de seguridad. El titular de la DEA destacó además que en lo que va de la gestión republicana se han decomisado más de 568 millones de dosis potencialmente letales de fentanilo, enviando un mensaje de que la salud y seguridad de la población estadounidense no se encuentran sujetas a negociación.
La tensión bilateral se agudizó tras la acusación formal y solicitud de extradición emitida por Washington el pasado 29 de abril contra nueve funcionarios del estado de Sinaloa, incluido el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, por presuntos nexos con el crimen organizado. Ante ello, la Fiscalía General de la República y la Presidencia de México han condicionado cualquier detención a la entrega de evidencias contundentes, calificando los señalamientos del Departamento de Justicia como una estrategia con fines políticos orientada a incidir en las elecciones intermedias mexicanas de 2027.
A los diferendos por los procesos judiciales se suman los reclamos de Palacio Nacional por presuntos actos de intervencionismo en territorio soberano. Entre los episodios recientes que han causado fisuras entre ambos socios comerciales destacan el supuesto operativo del Buró Federal de Investigaciones (FBI) para trasladar a territorio estadounidense al capo Ismael El Mayo Zambada, así como un presunto ataque de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra supuestos integrantes del Cártel de Sinaloa en el Estado de México, sucesos que coinciden con la pretensión estadounidense de clasificar a las bandas delictivas mexicanas como organizaciones terroristas.



