Ciudad Juárez, Chih. – La frontera volvió a teñirse de horror la mañana del sábado cuando patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal localizaron los restos carbonizados de ocho personas en una brecha de terracería conocida como El Siete, a unos 40 kilómetros al sur de esta ciudad. Los cuerpos, irreconocibles por el fuego, yacían dispersos entre llantas quemadas y bidones de combustible, en un paraje donde el viento arrastra polvo y olvido.
Elementos de la Fiscalía General del Estado acordonaron el área desde las primeras horas. Peritos en criminalística trabajaron bajo un sol inclemente recolectando casquillos percutidos de rifles AK-47 y AR-15, junto con fragmentos de ropa adheridos a los huesos. Fuentes ministeriales confirmaron que las víctimas presentaban impactos de bala previos a la incineración, lo que apunta a una ejecución masiva seguida de la quema para borrar evidencias. Un narcomensaje hallado en una cartulina ensangrentada advertía: “Esto les pasa por traidores”. Aunque la Fiscalía no ha confirmado la autoría, investigadores vinculan el multihomicidio al reajuste de plazas entre facciones del Cártel de Sinaloa y células locales del Nuevo Cártel de Juárez.
Voces desde el terreno
Vecinos de las colonias aledañas como Lomas de Poleo reportaron haber escuchado ráfagas la noche del viernes, pero el miedo les impidió llamar. “Aquí nadie denuncia, porque luego vienen por uno”, dijo una mujer que pidió omitir su nombre mientras cargaba garrafones de agua. El comandante regional, mayor Arturo Rodríguez, aseguró que se reforzarán los patrullajes, aunque admitió que los caminos vecinales son territorio sin ley.
Este hallazgo eleva a 812 los homicidios dolosos en Juárez durante 2025, según el seguimiento de la Mesa de Seguridad. Octubre cerró con 78 víctimas, y noviembre arranca con esta masacre que supera en crueldad a las cinco ejecuciones calcinadas registradas el mes pasado. Autoridades federales ya enviaron un equipo especial de la Guardia Nacional para rastrear vehículos sospechosos en la carretera a Casas Grandes.
Hasta el cierre de esta edición, ningún cuerpo ha sido identificado. El Servicio Médico Forense trasladó los restos en bolsas negras para practicar pruebas de ADN. La fiscal zona norte, Daniela Muñoz, prometió resultados en 72 horas y exhortó a familias con desaparecidos a acudir con fichas dentales o muestras genéticas. Mientras tanto, en el desierto quedó el olor a carne quemada y la certeza de que la guerra por el control de la frontera no da tregua.



