Escalada sin precedentes en el conflicto entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza, la ofensiva comenzó tras una noche de intensos bombardeos, seguida de un asalto terrestre en Ciudad de Gaza, la localidad más poblada de la Franja. Según un mando militar israelí, las fuerzas avanzan hacia el centro de la ciudad, y cerca del 40% de la población ha evacuado hacia el sur. El ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó que la ciudad quedó «en llamas» tras los ataques, subrayando la determinación de Israel de cumplir su misión sin retroceder.
El conflicto en Gaza tiene raíces profundas, pero la actual escalada se remonta al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejó 1,219 muertos en Israel, mayormente civiles, y la captura de 251 rehenes, de los cuales 47 permanecen en Gaza (25 de ellos fallecidos, según el ejército israelí). Este ataque desencadenó una respuesta militar masiva de Israel, que ha resultado en más de 64,900 muertos en Gaza, según el Ministerio de Salud local, cifras que la ONU considera fiables. La mayoría de las víctimas en Gaza también son civiles, lo que ha intensificado las críticas internacionales.
La ofensiva terrestre en Ciudad de Gaza, descrita como una de las más intensas en casi dos años de guerra, se centra en lo que Israel identifica como los últimos bastiones de Hamás, el movimiento islamista que gobierna Gaza desde 2007. Israel ha presentado esta operación como un paso necesario para «erradicar» a Hamás, un objetivo respaldado por Estados Unidos, su principal aliado.
La Defensa Civil gazatí reportó 44 muertos el martes, y zonas como Al Tufah han quedado devastadas. Testimonios, como el de Abu Abd Zaqut, destacan la tragedia de civiles, incluidos niños, atrapados en los bombardeos. La ciudad, tras casi dos años de guerra, está mayormente en ruinas, con una crisis humanitaria que el rey Felipe VI de España describió como «insoportable».
Las limitaciones impuestas por Israel a los medios de comunicación en Gaza dificultan la verificación independiente de las cifras y los detalles proporcionados por ambas partes, lo que complica el acceso a información precisa sobre el terreno.
Reacciones internacionales
La ofensiva ha generado una fuerte condena internacional. La Comisión Internacional Independiente de Investigación (COI) de la ONU acusó a Israel de cometer un «genocidio» en Gaza, con el objetivo de «destruir» a los palestinos. Este informe, que no representa la postura oficial de la ONU, responsabiliza directamente al primer ministro Benjamin Netanyahu y a otros líderes israelíes. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, señaló que hay «pruebas acumuladas» de genocidio, aunque dejó la decisión final a la justicia. El secretario general, Antonio Guterres, expresó preocupación por la determinación de Israel de «ir hasta el final» sin apertura a negociaciones de paz serias.
A pesar de las críticas internacionales, EE.UU. mantiene un «apoyo inquebrantable» a Israel, según el jefe de la diplomacia, Marco Rubio. Rubio abogó por una solución diplomática que implique la desmilitarización de Hamás, pero reconoció que esto podría no ser viable. El presidente Donald Trump, por su parte, acusó a Hamás de usar rehenes como escudos humanos y advirtió de «graves problemas» si continúan haciéndolo.
La declaración del rey Felipe VI, poco habitual debido a la neutralidad tradicional de la Casa Real, refleja la gravedad de la crisis humanitaria en Gaza y la preocupación de la comunidad internacional.
El movimiento palestino calificó la ofensiva como una «limpieza étnica sistemática» contra los habitantes de Gaza, intensificando la narrativa de victimización y resistencia.
La intensificación de los bombardeos y la ofensiva terrestre han exacerbado una situación ya desesperada en Gaza. La evacuación del 40% de la población de Ciudad de Gaza hacia el sur, combinada con la destrucción de infraestructura, agrava la falta de acceso a alimentos, agua, atención médica y refugio. La descripción de edificios reducidos a escombros, como en Al Tufah, subraya la magnitud de la devastación.
Las acusaciones de la COI y las declaraciones de Volker Türk sobre un posible genocidio han elevado la presión sobre Israel en el ámbito internacional. Sin embargo, Israel ha rechazado estas acusaciones como «sesgadas y falsas», lo que refleja la polarización en torno al conflicto. La falta de consenso en la ONU y la dificultad para verificar información en el terreno complican la respuesta global.
El respaldo de Washington, reafirmado por Rubio y Trump, refuerza la posición de Israel, pero también genera críticas por parte de quienes ven en este apoyo una contribución a la escalada del conflicto. La invitación de Netanyahu a la Casa Blanca tras su participación en la Asamblea General de la ONU indica que la relación bilateral seguirá siendo un pilar clave para Israel.
La mención del bombardeo israelí contra dirigentes de Hamás en Doha destaca el papel de Catar como mediador y, al mismo tiempo, como un escenario de tensiones. Catar ha sido un actor clave en las negociaciones de alto el fuego y liberación de rehenes, pero este incidente podría complicar su posición.
Las declaraciones de Guterres sobre la falta de apertura de Israel a negociaciones serias, combinadas con la postura de Hamás, sugieren que un alto el fuego o una solución diplomática están lejos de alcanzarse. La insistencia de Israel en erradicar a Hamás y la resistencia del grupo palestino perpetúan un ciclo de violencia.
La ofensiva terrestre de Israel en Ciudad de Gaza, iniciada el 16, marca un nuevo capítulo en un conflicto prolongado y devastador. A pesar del respaldo de EE.UU., la comunidad internacional, liderada por la ONU y figuras como el rey Felipe VI, ha intensificado sus críticas ante la crisis humanitaria y las acusaciones de genocidio. La destrucción en Gaza, la pérdida de vidas civiles y la falta de perspectivas inmediatas para la paz subrayan la urgencia de una solución diplomática, aunque las posturas irreconciliables de las partes hacen que esto parezca improbable en el corto plazo. La situación sigue siendo volátil, con implicaciones significativas para la región y la comunidad internacional.



