Washington, D. C.- La vocera Karoline Leavitt lanzó la acusación directa desde la Casa Blanca, subrayando que el presidente Donald Trump no tolerará más la supuesta complicidad del régimen en el flujo de drogas hacia territorio estadounidense. Esta declaración, emitida ayer, intensifica la retórica de confrontación en un momento de escalada militar en la región.
Horas después del pronunciamiento oficial, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo el sexto ataque contra una presunta embarcación de narcotraficantes en el Caribe desde el despliegue inicial de Washington. El saldo reportado es de 27 fallecidos, según fuentes citadas por Reuters, con indicios de sobrevivientes.
Una fuente oficial mencionada por Fox News habló de tres personas a bordo que podrían haber escapado al fuego, aunque persiste la incertidumbre sobre su rescate o ubicación actual. El Pentágono guardó silencio oficial, y el incidente solo trascendió por filtraciones anónimas.
En medio de la controversia, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, almirante Alvin Holsey, reveló su decisión de retirarse del cargo a fin de año. The New York Times destacó sus preocupaciones expresadas públicamente sobre la naturaleza de estos ataques, lo que añade una capa de tensión interna al esfuerzo antidrogas de Washington.
La embestida se mantiene firme a dos meses del arranque de operaciones, con aviones furtivos y siete buques de la Armada surcando el mar Caribe desde agosto. Estos despliegues, justificados como clave en la lucha contra el narcotráfico, han multiplicado los incidentes armados sin anuncios previos del gobierno estadounidense.
Trinidad y Tobago indaga muertes de sus nacionales en raid previo
La isla caribeña abrió una investigación por el deceso de dos ciudadanos en el penúltimo bombardeo estadounidense de esta semana. Uno de los fallecidos era un hombre que había tomado una lancha para regresar desde Venezuela, según detalles preliminares. La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez aprovechó el caso para acusar a Washington de ejecuciones extrajudiciales que también segaron vidas de «humildes ciudadanos» de Trinidad y Tobago.
En una carta dirigida a la primera ministra Kamla Persad-Bissessar, quien respaldó el despliegue militar y llegó a afirmar que «deberían matarlos a todos», Rodríguez advirtió sobre las intenciones de Estados Unidos de desestabilizar la paz en el Caribe y América Latina.
Rodríguez rechazó categóricamente reportes del Miami Herald sobre supuestas negociaciones con Washington para la renuncia de Nicolás Maduro. El diario estadounidense alegaba que ella y su hermano Jorge Rodríguez, ambos figuras clave en el chavismo, argumentaban su inocencia frente a señalamientos de narcotráfico para justificar una salida pactada. «Nos quedaremos en el poder», afirmó la vicepresidenta, desmintiendo cualquier diálogo.
Por su parte, el embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, urgió al Consejo de Seguridad a declarar ilegales estos ataques contra embarcaciones cerca de las costas venezolanas.
Recientes avistamientos de helicópteros del 160 Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales de Estados Unidos, volando a menos de 90 millas de Caracas, fueron confirmados por un análisis visual de The Washington Post. Estos movimientos refuerzan la percepción de una escalada que Caracas califica de invasiva, mientras Washington insiste en su enfoque de «tolerancia cero» contra el régimen de Maduro.



