Ciudad Juárez, Chihuahua.- Recientemente, el regidor Alex Jiménez ha generado controversia al calificar como “algo peligroso” la propuesta de elegir a los regidores mediante voto directo individual, en lugar del sistema actual de planillas cerradas. Según sus declaraciones, este cambio podría fragmentar los concejos municipales, debilitar la disciplina partidaria y complicar la gobernabilidad al dificultar mayorías estables para aprobar decisiones importantes.
Jiménez argumenta que el modelo de planillas permite que el alcalde cuente con un equipo cohesionado, alineado con un programa común de gobierno. En cambio, el voto directo por persona —similar al que se aplica en algunos países para concejales— podría fomentar candidaturas independientes o “cacicazgos de barrio”, donde regidores prioricen intereses personales o sectoriales por encima del proyecto municipal colectivo. Esto, advierte, aumentaría el riesgo de bloqueos, negociaciones permanentes y hasta parálisis en la gestión pública.
Sin embargo, sus críticos sostienen que el sistema actual concentra excesivo poder en los partidos y en el alcalde, reduciendo la representatividad real de los regidores. Muchos son percibidos como “figurantes” que responden más a la dirigencia partidaria que a la ciudadanía. La elección directa, afirman, fortalecería la rendición de cuentas, obligaría a los candidatos a presentar propuestas concretas y acercaría el poder local a las demandas vecinales.
En conclusión, las declaraciones de Alex Jiménez invitan a un debate necesario sobre el equilibrio entre gobernabilidad y democracia participativa. Si bien el voto directo podría enriquecer la pluralidad y el control ciudadano, también conlleva riesgos de inestabilidad si no se acompaña de reformas institucionales que fortalezcan los mecanismos de coordinación y responsabilidad colectiva en los concejos. El desafío radica en encontrar un modelo que combine representatividad genuina con capacidad efectiva de gestión municipal.