WASHINGTON, EE.UU. — La Comisión Nacional de Planificación de la Capital aprobó este jueves la ampliación del salón de baile de la Casa Blanca impulsada por el presidente Donald Trump, a pesar de que un juez federal ordenó hace dos días detener las obras hasta que el Congreso autorice el proyecto.
La comisión, que regula las construcciones en propiedades federales de Washington, decidió seguir adelante con la votación porque el fallo del juez Richard Leon solo afecta las actividades de construcción, no el proceso de planificación, explicó su portavoz, Stephen Staudigl.
La decisión mantiene vivo un proyecto que Trump desea inaugurar antes de que termine su mandato en 2029, pero la batalla legal podría retrasar o frenar su avance. Se trata del mayor cambio estructural en el emblemático edificio en más de 70 años.
Antes de la votación, la comisión analizó modificaciones al diseño presentadas por Trump, que incluyen la eliminación de una gran escalera en el lado sur y la adición de un porche sin techo en el lado oeste. El costo estimado del salón de baile, de 90,000 pies cuadrados, asciende ahora a 400 millones de dólares.
Trump demolió el Ala Este en octubre pasado para dar paso a la ampliación y ha argumentado que el proyecto se financiará con donaciones privadas. Sin embargo, fondos públicos cubren parte de las obras de seguridad subterráneas.
El juez Leon, en su fallo del martes, recordó que el presidente es solo custodio de la Casa Blanca y no su propietario, por lo que no puede realizar cambios de esta magnitud sin aprobación congressional. La orden judicial entrará en vigor en dos semanas, aunque permite continuar los trabajos relacionados con seguridad.
El National Trust for Historic Preservation, que presentó la demanda, se opuso fuertemente al proyecto, al igual que la mayoría de los comentarios públicos recibidos por la comisión.